Los griegos no son inmaduros: neuropolítica y falacias

Joseba Achotegui

En unas declaraciones recientes, Christine Lagarde,  presidenta del Fondo Monetario Internacional,  decía que  los griegos se comportaban de modo inmaduro, mostrándose  incapaces de reaccionar adecuadamente ante los problemas que debían  afrontar.

Este tipo de metáforas, que convierten realidades sociales, políticas, incluso guerras,  en asuntos del área  del funcionamiento psicológico,  personal, son un procedimiento muy hábil para hipersimplificar y manipular realidades complejas, y no constituyen declaraciones sin más, dichas de pasada,  sino que forman parte de un lenguaje político muy bien estudiado y medido.

Como señala Lakoff,  los conservadores americanos han invertido miles de millones  de dólares en estudiar la comunicación política y han visto que este tipo de metáforas, hábilmente manipuladas, como veremos,  son de una gran utilidad para influir en la opinión pública

El  convertir la nación en  sinónimo de una persona, de una familia, con sus características psicológicas propias, conlleva fácilmente el   plantear que hay personas maduras e inmaduras, sanas y enfermas…. Así, hay naciones adultas, las naciones industrializadas,  y naciones infantiles,  inmaduras a las que se debe formar, si hace falta con mano dura para que  vayan de una vez por el camino recto. Alemania o Estados Unidos son países fuertes, ricos, porque han sabido hacer sus deberes. Por eso son grandes. Sin embargo, el pueblo griego, por ejemplo, empobrecido e  inmerso en enormes dificultades,  es víctima de su  inmadurez, es  egoísta, poco trabajador, díscolo, y hay  que ponerle  en vereda a toda costa. Si este es el planteamiento, a quién pueden importar las causas económicas, sociales y políticas que hay detrás del drama griego? O que de los 86.000 millones de euros del famoso tercer rescate  para ayudar y socorrer al  pueblo griego,  73.500 millones vayan a ir a  parar a los bolsillos de los acreedores?  O que como declaró un economista del nivel de Thomas Piketty ” Alemania es un país que nunca ha pagado sus deudas” (Cita textual, Die Zeit, 10-7-2015)

Como señala Lakoff  estas ideas  se basan  en el modelo familiar conservador, en el que padre es estricto, exigente,  y  piensa  que el niño es de por sí vago, “malo”, indisciplinado, y necesita mano dura para madurar. Si fracasa o tiene problemas, será por su culpa, por dejarse llevar por su maldad, por no haberse esforzado lo suficiente. Y no debe ser ayudado. Al contrario, eso todavía le reforzaría en su gandulería e inmadurez. Debe ser severamente castigado. Si no, se estaría premiando a los malos

Este tipo de metáforas fueron  utilizadas con profusión por los  Think-tanks (laboratorios de ideas) conservadores  en Estados Unidos para justificar la guerra de Irak. Así, desde el partido republicano se planteó que  el pueblo iraquí era como un adolescente rebelde, gamberro, al que había que educar,  al que había que llevar por la senda de la maduración, severamente si hacía falta. Como metáfora, es muy discutible y  hasta puede parecer ingeniosa. Pero junto a la invención de las armas de destrucción masiva,  este planteamiento sirvió de justificación para una guerra colonial que  supuso centenares de miles de muertes y un sufrimiento humano inenarrable. Ahora se aplica la misma metáfora  del hijo díscolo e  indisciplinado para justificar hacer pasar por el aro de las políticas neoliberales al “inmaduro”  pueblo griego.