Un manifiesto por la democracia en Ecuador

Opinión

Giuliana Mezza
Politóloga y profesora universitaria (Argentina) @giumezza
Digno Montalván Z
Abogado e investigador (Ecuador) @DignoMontalvan

El 2 de abril de 2017 fue un día de especial trascendencia para la historia reciente de América Latina; la victoria de Alianza País en Ecuador se erigía como un relevante contrapunto en un escenario signado por lo que muchos analistas dieron en llamar “fin de ciclo”. Sin embargo, el inesperado giro del gobierno de Lenin Moreno ha vuelto a colocar el foco de los debates públicos en el significado de los principios democráticos y la vigencia del Estado de derecho en la región.

La cuestión sobre la constitucionalidad del referéndum y consulta popular que tendrán lugar el próximo 4 de febrero en Ecuador presenta al menos dos nudos problemáticos que revisten características locales pero que, por sus implicancias, poseen una resonancia que trasciende las fronteras nacionales.

Por un lado, la voluntad manifiesta de clausurar el juego político ecuatoriano exhibe las falencias de una lectura dicotómica que opone transparencia e institucionalidad a pasiones y conflicto. Esta mirada, construida por las fuerzas políticas de la derecha y abonada desde los grandes medios de comunicación, ha permitido desacreditar proyectos e identidades de fuerte raigambre popular. El desenmascaramiento que supone vulnerar el principio de pluralismo político en nombre de la democracia permite abrir un interrogante en torno a la legitimidad y por tanto aceptabilidad de estos discursos.

En segundo término es necesario reconocer que la utilización de las instituciones en pos de su ahuecamiento nos conduce a una encrucijada. ¿Qué mecanismos democráticos pueden ponerse en movimiento cuando el sentido de sus principales resortes es capturado para ponerlo al servicio de un interés partidario o personal? En este punto consideramos fundamental entender que la democracia no puede definirse únicamente como un conjunto de instituciones, sino como aquel régimen político que habilita la participación, la discusión, el intercambio y la pluralidad de ideas. Si uniformidad no equivale a consenso, menos aún la política puede ser sinónimo de emocionalidad o desborde.

De cara a la delicada situación que atraviesa Ecuador, asumimos la tarea de convocar a abrir espacios de diálogo tanto nacionales como internacionales en los que pueda visibilizarse el impacto que este proceso conlleva para la democracia y el Estado de derecho. Cuando la lógica monopólica que estructura el ámbito comunicacional de nuestras sociedades bloquea la discusión sobre los temas políticos más significativos, la necesidad de generar canales para trazar una agenda pública que los restituya se convierte en un imperativo.

En defensa de la democracia y el pluralismo político en Ecuador y América Latina, presentamos el siguiente manifiesto.

Manifiesto en defensa de la democracia en Ecuador by Público.es on Scribd