Opinion · Otras miradas

Una huelga con sentido común

Tania González Peñas

Vicepresidenta del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE)

¿Lo sabes ya? Este jueves 8 de Marzo las mujeres paramos. Y hay razones para ello.

Los sectores laborales más feminizados son también los más precarios, por ejemplo el 98% de las empleadas domésticas son mujeres, mientras que sólo el 19% de los municipios españoles están gobernados por alcaldesas. La brecha salarial es del 29%, de media las españolas empezamos a trabajar gratis hasta final de año.

Somos nosotras quienes vivimos la doble jornada  tras salir del trabajo, ya que somos nosotras en quienes recae  todo el peso de las tareas de cuidados. Un trabajo invisible y desde luego no remunerado. Somos nosotras quienes hemos pasado miedo al andar de noche solas por la calle y a quienes nos realizan comentarios por nuestra forma de vestir. Y somos las mujeres a quienes nos matan,  concretamente a 645 mujeres asesinadas por violencia de género en la última década según la delegación de gobierno para la violencia de género.

Por eso,reporteras, maquilladoras, empleadas del hogar, oficinistas, académicas, y mujeres que cuidan a personas dependientes y muchas, muchísimas más, hemos decidido parar.

La convocatoria de la huelga ya ha sido un éxito, familias enteras irán a las manifestaciones, todos los partidos políticos (incluso algunos a regañadientes) se han tenido que posicionar, sectores profesionales sacando manifiestos de adhesión a la huelga. En estos días, en toda la península  todo el mundo habla de los cuidados y de la necesidad de acabar con la brecha salarial. Es más, en todo el mundo, movimientos como #MeToo o Ni una menos, son una voz que no cesa  y que torna visible lo invisible. A partir del 9 de marzo, nadie podrá ignorar que lo que pedimos es de justicia  y que tanto  los ciudadanos como el gobierno tienen una responsabilidad que cumplir que no pueden eludir.

Nuestra tarea como políticas es  conseguir que estas reivindicaciones tan ampliamente compartidas  por toda la sociedad se transformen en leyes y políticas concretas. Nuestro compromiso por la igualdad es fuerte, y estamos  seguras de que con un movimiento tan grande y con unas reivindicaciones tan justas, nadie en sus cabales puede oponerse. Sin las mujeres no se mueve el mundo, es la hora de transformar los derechos formales  en medidas efectivas para avanzar hacia la igualdad.