Seguimos teniendo esperanza

Raji Sourani
Director del Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) y está trabajando junto con otras organizaciones en la Corte Penal Internacional (CPI) para llevar el caso de las colonias, el bloqueo de Gaza y el Muro ante la justicia. 

Por primera vez en la historia del conflicto palestino-israelí, el Consejo de Seguridad de la ONU ha adoptado una resolución (2334) declarando que los asentamientos de Israel en Palestina constituyen una vulneración del derecho internacional y un obstáculo fundamental para la posibilidad de la solución de dos Estados. Por primera vez los más firmes aliados de Israel en Europa, junto con los Estados Unidos, han dejado de apoyarle, con 14 votos a favor de la resolución y una abstención. Esto es una señal importante en el contexto de grandes cambios políticos en los Estados Unidos, donde el Presidente Obama ha dado paso al Presidente elegido Donald Trump. Al mismo tiempo, los palestinos se encuentran en el momento más débil de su historia, justo cuando se enfrentan al 50 aniversario de la ocupación ilegal. La aprobación de la resolución supone un mensaje y una terminología claros: Israel es la potencia ocupante y los asentamientos son ilegales.

La embajadora de Estados Unidos en la ONU, Samantha Power, dio las razones de la abstención a la resolución, que exige la suspensión inmediata de los asentamientos, además de una lección de historia acerca de como esto había siempre sido la postura de los Estados Unidos – citando al Presidente Reagan. Todos los gobiernos americanos anteriores han estado de acuerdo en que la ocupación Israelí no solo socava su propia seguridad sino que, además, destruye cualquier expectativa de paz y estabilidad en la región.

Unos días después, el ex-secretario de estado de los Estados Unidos James Baker reiteró esta posición, afirmando que los asentamientos israelíes crean hechos en el terreno que simplemente obstaculizan el acuerdo de tierra por paz y una solución de dos estados, que es la única solución real para el conflicto. Esta narrativa también fue el centro de la reciente conferencia de  Paris, donde 70 estados, entre ellos estados europeos y árabes junto con los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad, se reunieron para hablar de las expectativas de paz. La conferencia de paz, que según el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu fue “amañada”, establece los parámetros actuales de la comunidad internacional en relación con la ocupación. Frente a la incertidumbre de cómo la próxima administracion norteamericana va a tratar el conflicto, Francia tomó un paso más al criticar duramente la propuesta de Trump de trasladar la embajada de los Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén. No solo sería una provocación, sino que dañaría seriamente las posibilidades de paz.

La importancia de una retórica occidental, en particular por parte de los aliados más firmes de Israel, sobre la ilegalidad de los asentamientos, la importancia de la solución de dos estados y la simple definición de Israel como potencia ocupante no se puede negar.  ¿Pero cómo podemos tener una discusión política acerca de cualquier solución al conflicto y las condiciones de paz sin antes exigir y garantizar el acceso de los palestinos a sus derechos?

Este apoyo de palabra de los estados occidentales tiene lugar cuando Gaza se encuentra sometida a condiciones sin precedentes del asedio ilegal, que supone una grave violación del derecho internacional y un crimen contra la humanidad; tiene lugar cuando los palestinos en Jerusalén ocupado se enfrentan a una limpieza étnica y un proceso de judaización sin precedente. Y llega en un momento en el que el 60% de Cisjordania esta bajo ocupación Israelí y se construyen nuevos asentamientos a diario, por lo tanto imponiendo una nueva marca de apartheid.  Estos hechos sobre el terreno evidencian que el Consejo de Seguridad y la comunidad internacional no han hecho suficiente para los derechos de los palestinos. Pero seguimos teniendo esperanza de que la justicia prevalezca y que Israel tendrá que rendir cuentas y cumplir las normas mutuas del derecho internacional.

(*) Traducción de Catherine German.