Diario de un altermundista

Novísima izquierda

Es mayoritariamente aceptado que en 1848 se data el inicio de la llamada Vieja Izquierda, que se organizó en estructuras que han llegado a nuestros días en forma de grandes partidos de izquierda, ya muy moderados y de cariz electoralista, además de los sindicatos tradicionales, que se asemejan a los mencionados partidos en su carácter jerárquico y su enorme burocratización. Llegaron a instancias de poder, como pretendían, pero las cosas no han cambiado mucho. El capitalismo creció, aunque con una cara más amable. Más adelante, en 1968 se inició una crítica directa a las maneras de hacer de la izquierda heredada, a sus jerarquías, a su pasividad y a sus fracasos. Se dio paso a los Nuevos Movimientos Sociales (ecologistas, pacifistas, feministas,...), que dieron lugar a la Nueva Izquierda. Algunos partidos y sindicatos todavía minoritarios se incluyen en este grupo. La caída del muro de Berlín les dio razón, pero también dio alas al capitalismo más salvaje, dejando de ser tan amable como parecía. A partir de entonces, la reacción ha sido la de replantearse cuál es la estrategia mejor a seguir para conseguir su objetivo, este sí aun tradicional, la superación del capitalismo como sistema hegemónico mundial. Esta novísima izquierda está en mi opinión repensándose en el movimiento altermundista, en el Foro Social Mundial. Una de sus máximas, hasta el momento, es el encuentro entre la Vieja y la Nueva izquierda. Cuando el capitalismo está llamado a desaparecer (me gusta esta predicción de Wallerstein), este entendimiento es más que necesario, para que la nueva o novísima derecha no elija el nuevo modelo en que viviremos. Hay que ponerse manos a la obra, urgentemente.