Opinion · Puntadas sin hilo

El divertido juego de las quinielas políticas

1. No resulta temerario afirmar que Europa, Angela Merkel y el Banco Central Europeo habrán advertido ya a España que se deje de aventuras peligrosas y alcance un acuerdo PP-PSOE bajo la fórmula que prefieran, con Rajoy o sin él , y a Podemos ni verlo. A Europa le es indiferente ahora que los partidarios del PSOE se pasen mayoritariamente a Podemos. Más adelante ya se verá qué hacer. Les da igual quien sea el Presidente (se habla de Núñez Feijóo antes que de Sáenz de Santamaría), que ambos partidos formen parte del Gobierno o que sea un apoyo del uno al otro con garantías de continuidad. Que se dejen de bromas y que si no lo hacen para mediados de enero que se atengan a las consecuencias. Ni de lejos van a permitir una nueva Grecia o Portugal. España es un país más relevante, y, como no se sabe pero es, la soberanía nacional española reside en Europa. Serán implacables. Será la que menos se pague porque es la más probable por mucho que Sánchez diga que no.

X. La alianza de todos los partidos progresistas o de izquierda, PSOE incluido, que daría mayoría bastante para gobernar es como una torre con fichas de dominó que al menor desacuerdo caería. Amén de la imposible concertación entre PSOE y Podemos a causa de la cuestión catalana, en la que Pablo Iglesias, hipotecado por Ada Colau, Compromís y las Mareas gallegas, se muestra inflexible y sin que sus acreedores políticos previsiblemente vayan a renunciar. Aparte de que lo que propone Iglesias es inviable con la Constitución como está, y la interprete como la interprete, el referéndum no es posible. Y si lo hace se expone a que el Tribunal Constitucional lo impida. Y reformar la Constitución para autorizar el referéndum no es posible, pues el PP dispone de mayoría absoluta en el Senado y sin esa conformidad – impensable por mucho que Rajoy ofrezca actualizarla en otros puntos – no es posible reformarla, como señala expresamente la propia Constitución. Iglesias en el laberinto. Y una conjunción de partidos con intereses distintos y de complicadísimas renuncias para coordinarse entre todos. No basta solo querer apartar al PP, hace falta algo más. Su fracaso entronizaría a la derecha por un larguísimo periodo y con más solidez.

2. Ya sé que dirán que estoy loco, pero la decisión que tome la CUP el próximo domingo será clave no solo para Catalunya sino para España: si aprueban investir a Artur Mas el proceso independentista continuará, con sus ilegalidades las medidas del Gobierno central que sea para contrarrestarlas, amparado en la sentencia del Tribunal Constitucional. Pero si la CUP no da apoyo a Mas, la reacción de éste puede ser furibunda y decidir apartarse del proceso independentista, justificarlo ante sus electores aduciendo que ha sido un error y que la única posibilidad es negociarlo con el Gobierno central y por ello decide apoyar a Rajoy en su investidura, en una nueva y más atrevida versión de que la política hace extraños compañeros de cama. PP+Ciudadanos+PNV+ DyL (partido de A. Mas con 8 escaños) tendrían mayoría absoluta. Gran éxito de Rajoy como estadista, que contentaría a Mas ofreciendo beneficios fiscales para Catalunya, sin llegar al Concierto vasco, daría una puñalada al independentismo catalán, y sería de nuevo Presidente del Gobierno sin peligros en el horizonte.

XX. Y queda mi humilde proposición, creo que completamente decente expuesta en el artículo anterior: Permitir parte de la izquierda la investidura, teniéndolo a control estricto, con posibilidad de apearlo de la Presidencia en el momento en que cometa un desmán. Los presupuestos aprobados se pueden ir rectificando sobre la marcha, y al cabo de uno o dos años, ya organizados y adquirida madurez política, habrá que consultar de nuevo a los españoles. Pero mientras tanto el país habrá funcionado sin atropellos y con un desarrollo democrático aceptable y unos resultados de justicia social al menos discretos.

1X2. Y queda, naturalmente, la convocatoria de elecciones si fracasan las negociaciones.

Y ya no se me ocurre nada más para la quiniela. ¿A ustedes?

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