Asuntos & cuestiones

Con 'tos' sus muertos

Setenta años después de que el golpe de estado que acabó con la primera democracia de este país celebrara su victoria, todavía sigue siendo un tema tabú recordar la memoria de los asesinados por defender una sociedad como la que ahora disfrutamos. Dando la razón a Darwin y su teoría evolucionista, vemos como el odio cainita forma parte de la herencia genética y se transmite generación tras generación. Mientras podemos hablar con tranquilidad de Pinochet, o de los desaparecidos de Argentina, los asesinados del bando demócrata español, (que, por cierto, antes de abrir las fosas comunes, no existían), siguen sin tener derecho al descanso eterno. Y lo paradójico es que los que intentan impedirlo se llaman a sí mismos demócratas: representan la intransigencia, el odio y el fascismo del siglo XXI. No se entiende que usen como excusa que entregar los restos de esas víctimas a sus familiares sea remover la memoria colectiva. No sé dan cuenta de que al afirmar tal cosa, lo que están pidiendo es dinamitar la "Cruz de los Caídos" y todos los demás monumentos erigidos a mayor gloria de los "Caídos por una España mejor" que, todavía, dicen, están presentes (si están presentes es que la memoria no hay que removerla). Un ex ministro franquista, también demócrata, afirma que los del bando de las fosas comunes cometieron "más barrabasadas, como es obvio". Claro, es obvio mientras él, y los que son como él, mantengan enterrada la verdad. Pero no se trata de eso.  Se trata, tan sólo, de que los señoritos de aquella España, que todavía se siguen sintiendo propietarios de la historia, a pesar de la pertinaz insistencia de los hechos, dejen enterrar en paz a los muertos, como hasta los más crueles tiranos han consentido.