Balagán

Más de la mitad de israelíes contra Netanyahu

Una encuesta que esta semana ha publicado el diario Maariv muestra que más de la mitad de israelíes son partidarios de que dimita el primer ministro Benjamín Netanyahu.

Maariv es una publicación de derechas que sistemáticamente apoya a Netanyahu, de manera que la encuesta en principio no es sospechosa de haber sido manipulada.

Según la encuesta, el 54 por ciento de los israelíes son partidarios de la dimisión del primer ministro y el 35 por ciento quieren que continúe en el cargo, mientras que el 10 por ciento no tienen formada una opinión sobre esta cuestión.

Dentro del Likud, el partido de Netanyahu, el 28 por ciento de quienes votaron a Netanyahu en las últimas elecciones desea que se marche.

Según el mismo sondeo, si las elecciones se celebraran ahora, el Likud, que cuenta en esta legislatura con 36 escaños, bajaría hasta los 28.

Pero los datos mencionados son engañosos. El mismo sondeo atribuye al partido de extrema derecha de Naftalí Bennnet 21 asientos en la Kneset.

Y la extrema derecha y los partidos ultraortodoxos podrían crear una coalición ampliamente mayoritaria en la Kneset que les permitiría gobernar sin necesidad de aliarse con los partidos de centro.

Incluso Netanyahu, como líder del partido más votado de la coalición, podrían seguir gobernando y aprobando leyes cortadas a su medida.

Dos circunstancias explican la caída de Netanyahu en la encuesta: el repunte de los casos de contagio por el Covid 19 y los casos de corrupción en los que está implicado.

El sábado, el líder de Azul y Blanco, el partido de centro aliado de Netanyahu, Benny Gantz, declaró al Canal 12 que no descarta abandonar la coalición e intentar formar una coalición alternativa con otras formaciones de la oposición.

Gantz dijo que existe esa posibilidad, si bien no está nada claro que sea posible. En todo caso, parece que Gantz ya está oliendo a elecciones y quiere rectificar la metedura de pata que fue aliarse con Netanyahu.

Si se convocan pronto las elecciones, como sugieren numerosos analistas, la victoria de la extrema derecha y de los ultraortodoxos está cantada.