Balagán

El microcosmos de Jerusalén

En su último libro, que acaba de publicarse, "Jerusalén, santa y cautiva", Mikel Ayestaran nos presenta una secuencia dinámica de una ciudad vieja y bulliciosa donde casi todo lo que ocurre tiene transcendencia global.

Los reportajes se centran en el interior de la ciudad amurallada, una pequeña superficie de 0,9 kilómetros cuadrados que no puede ser más variada y contradictoria, y es un microcosmos de todo Oriente Próximo.

Ayestaran es el más veterano de los periodistas en activo destinados en Jerusalén, y pese a su juventud, nació en 1975, ha peregrinado y sigue peregrinando sin descanso por toda la región.

Reside a muy pocos metros de las murallas y desde su privilegiado balcón puede contemplar cuando lo desea la dorada cúpula de la Roca, el símbolo por excelencia de todos los conflictos de la zona.

El libro presenta a una larga serie de personajes, que a cualquier lector le parecerán frikis, que residen o deambulan por las retorcidas callejuelas que constituyen un entramado de trampas para quien las visita, pero que en el momento más inesperado ofrecen sorpresas no menos inesperadas.

En el relato no faltan milagros que siguen produciéndose y que protagonizan los religiosos de todas las confesiones que habitan la ciudad amurallada.

Los judíos y cristianos aguardan la llegada del Mesías, a quien se espera con poca paciencia y con excitadas emociones, y que entrará por la puerta Dorada que da a la Explanada de las Mezquitas.

Los más creyentes aguardan su llegada en cualquier momento, por lo que es necesario estar preparado.

El lector podrá recorrer la Vía Dolorosa que según una tradición medieval recorrió Jesús durante su pasión, o podrá conocer las características de la mezquita Al Aqsa o el Muro de las Lamentaciones.

Pero lo que más le va a cautivar son esos personajes casi indescriptibles que pululan por la ciudad vieja.

Detrás de cada uno de ellos hay una historia encriptada que el narrador revela con la maestría de un reportero que sabe por dónde se mueve y sabe que el espacio descrito es en realidad ilimitado y universal, aunque esté circunscrito a esas murallas del siglo XVI.