Inyección de capital real

El domingo, durante la recepción de la Fiesta Nacional en el Palacio Real, el rey habló con los periodistas allí presentes sobre la crisis; les dijo que había que “aguantar el tirón”. Lo que no deja de ser un buen consejo, aunque no parece una gran solución, ni propone dejarse de inyecciones de capital público a la banca privada para perpetuar la usura agradecida, y empezar a pensar en nuevas vías de financiación que no jalen de nuestros impuestos.

Una solución no; varias son las que podría poner en práctica la familia real para engordar las arcas del estado y, como esos patriotas VIP que son, tranquilizarnos a todos.  ¿Cómo? Muy sencillo. Capitalizando el interés general que despierta su vida y milagros, y accediendo a vender en exclusiva los entresijos de la separación de Elena y Marichalar. O el proceso quirúrgico de Letizia. O las primeras letras de Leonor. Nacionalizando su intimidad al mejor postor: People, OK, ¡HOLA! u Oprah, para después ingresar el importe de las exclusivas en las arcas del Estado español.

Y mientras los herederos lo dan todo por la patria, los reyes podrían alquilarse para cenas de postín alrededor del mundo, al estilo de las galas benéficas monegascas o las recaudaciones de fondos para las campañas de los políticos norteamericanos, con el cubierto a precios desorbitados y total amortización de toisón de oro y tiaras.

Yo creo que, con esas medidas, podríamos mejorar las cosas, aguantar el tirón.