Opinion · Ciudadano autosuficiente

Los misterios del gel de baño

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Desde hace milenios ha existido el jabón, una sustancia de color claro, suave al tacto, que se fabrica con aceite o grasa, sosa y agua caliente. Cualquiera puede hacerlo en casa (mejor en un patio o sitio abierto). Algunas personas todavía lo hacen, atesoran estos trozos de jabón y los usan con orgullo: no hay nada más natural ni ecológico.

Este jabón corriente se puede usar para la limpieza personal, para fregar los cacharros, para lavar la ropa, etc. Funcionó bien durante siglos, con variantes perfumadas, de colores y con formas artísticas. Hasta que alguien inventó el gel de ducha. Consiste en mezclar el jabón con agua y otras cosas hasta conseguir una emulsión más o menos untuosa. La emulsión necesita un envase, generalmente de plástico.

Las lavadoras y la popularización del lavavajillas han complicado también el mundo del jabón. Ahora se vende en forma líquida o en polvo, o en pastillas de varios colores que se deben mantener lejos del alcance de los niños. La presión comercial y la competencia de las empresas ha hecho lo mismo con el complicado mundo de los geles de ducha y champuses. Ahora están disponibles en versiones para toda clase de pelo, pieles y edades.

La complicación química de estos productos embotellados derivados del jabón es enorme. Algunos de estos compuestos son inquietantes. Por ejemplo, el EDTA, los parabenos, las isotiazolinonas, etc. Por cierto, muchos fabricantes hacen caso omiso de la obligación legal de traducir los componentes al español, y el resultado final en la parte de atrás del bote de gel es algo así:

AQUA, SODIUM C12-13 PARETH SULFATE, SODIUM LAURETH SULFATE, COCAMIDOPROPYL BETAINE, GLYCERIN, SODIUM CHLORIDE, PARFUM, COCAMIDEMEA, STYRENE/ACRYLATES COPOLYMER, SODIUM SALICYLATE, SODIUM BENZOATE, POLYQUATERNIUM-7, GLYCOL DISTEARATE, CITRIC ACID, TETRASODIUM EDTA, LACTOSE, LAURETH-4, LACTIS PROTEINUM, POLOXAMER 124, BENZYL SALICYLATE, BUTYLPHENYL METHYLPROPIONAL, CITRONELLOL, HEXYL CINNAMAL
(Según El blog de la piel sana)

Un gel de ducha de los normales contiene media docena de sustancias que llevan décadas en entredicho por sus potenciales o comprobados efectos tóxicos. Naturalmente, todos estos compuestos son legales y se usan en “dosis seguras”. Como no queremos ser talibanes de la cultura sin, damos por bueno que, a no ser que nos bebamos a morro el gel de ducha o nos bañemos con él trescientas veces al día, no nos pasará nada. Pues mire usted, el concepto de dosis segura no convence. No queremos nada sospechoso en nuestro plato de macarrones, aunque esté en dosis perfectamente seguras: “tendría que comerse tres toneladas de macarrones para sentir algún efecto”.
El caso es que nos metemos en la ducha con una colección de botellas de plástico –que acabarán en la basura–, repletas de componentes potencial o comprobadamente dañinos para nuestra salud, y que no son precisamente baratas, comparadas con lo que cuesta una pastilla de jabón corriente.

Si necesitas un buen jabón para la ducha, comprueba la lista de ingredientes y si tiene más de tres o son estrambóticos (por ejemplo, este ingrediente hallado en un gel de baño de los baratos: “Methylchloroisothiazolinone”, en inglés para más escarnio), recházalo y cómprate una pastilla de jabón. Conseguirás ahorrar dinero, producir menos residuos y mantener tu piel más sana.