Opinión · Ciudadano autosuficiente

Luz verde para la autosuficiencia energética

Photo by Carl Attard from Pexels

Ha tardado un poco, pero ya ha llegado. El 5 de abril pasado el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto que regula las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo en España. Hasta esa fecha, regía en nuestro país el llamado impuesto al sol, que era la expresión legal de la reticencia oficial a abrir paso a la energía sostenible. El “impuesto al sol” y otras disposiciones contra las energías renovables cortaron de raíz su prometedor desarrollo, y es una lástima, tal vez ahora estaríamos en un 75% de electricidad renovable en vez de en un 40%. Pero no se pueden poner puertas al campo, y parece que el sentido común se ha impuesto al final.

La principal novedad es que se simplifican mucho los trámites para legalizar y aprovechar las instalaciones privadas de paneles solares. Ya no es necesario darse de alta como empresa productora de energía, simplemente se hace un balance y la energía “sobrante” se vierte a la red y se descuenta del recibo. Otros elementos positivos de la nueva regulación son que se fomenta y autoriza el autoconsumo colectivo y que la instalación no esté asociada físicamente al edificio del autoconsumidor, puede ser otro edificio con el que se llegue a un acuerdo.

Detalles legales aparte, el gobierno ha activado una gran luz verde a la participación de la ciudadanía en el camino hacia una energía sostenible. Ahora es nuestro turno. La buena noticia es que, sea cual sea la situación y circunstancia de nuestra vivienda, tenemos posibilidades de avanzar hacia la autosuficiencia.

La secuencia de la autosuficiencia energética implica tres pasos principales:

1. Un análisis lo más detallado posible de las fugas de energía que nos hacen perder dinero y derrochar la energía. Son muy diversas, pueden ir de una puerta mal ajustada por donde se escapa el calor a un contrato con la compañía eléctrica que tiene un término de potencia excesivo.
Puedes buscar tú mismo estas fugas y solucionarlas o bien, tanto
para una comunidad de vecinos como para una vivienda, una empresa de servicios energéticos (ESE) nos puede ayudar a detectarlas y pararlas.

Tienes algunas ideas para empezar en este artículo publicado en vidasostenible.org, y un buscador de ESE en este apartado de la web del IDAE que contiene más de 1.500 referencias.

2. Contratar la energía con una comercializadora independiente, que garantice que se trata de energía sostenible  o electricidad verde. Busca una cooperativa de energía, que van desde poseer en común un aerogenerador a una cooperativa de compras en condiciones ventajosas de “electricidad verde”.

Puedes informarte en Unión Renovables, que agrupa a 17 entidades de este tipo.

3. Instalar tu propio sistema de autoconsumo. Puedes usar esta calculadora para hacerte una idea de tus posibilidades, según la posición de tu vivienda o edificio, su orientación, el tamaño e inclinación de la cubierta, etc. Si tienes mucho espacio y dinero suficiente, tu instalación podría proporcionarte el 100% de la energía que consumes (incluso podrías almacenarla en un sistema de baterías y desconectarte completamente de la red), pero eso no es lo más habitual.

Si pagas 100 en el recibo de la luz, con una instalación sencilla pagarás 80, por ejemplo. No solamente consumirás menos energía de la compañía, sino que la energía que produzcas y no uses se te compensará en el recibo. A partir de un comienzo modesto, puedes avanzar en la autosuficiencia en dos direcciones: mejorando tu instalación de producción (los paneles fotovoltaicos son cada vez más eficientes y más baratos) y mejorando tu eficiencia energética.

Puede que consigas en poco tiempo un índice de autosuficiencia energética de un 50%… y a partir de ahí puedes continuar. Parece que el antiguo modelo de unas pocas compañías produciendo electricidad y millones consumiéndola ya es cosa del pasado.

 

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