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Si tienes un coche sin etiqueta ambiental, esto te puede interesar

Photo by Jonny Caspari on Unsplash

Desde hace algún tiempo, los coches anteriores a 2006 - 2000, sin derecho a la etiqueta ambiental de la DGT, son considerados como monstruos contaminantes. Pero, ¿es eso verdad?

El 1 de enero de 2020 entró en vigor una actualización de la normativa Madrid Central o Madrid 360, la cual prohíbe el estacionamiento en el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) para los vehículos sin distintivo ambiental. Estos vehículos que no poseen etiqueta de la DGT, son aquellos vehículos gasolina matriculados antes del 2000 y los vehículos diésel matriculados antes del 2006, catalogados como muy contaminantes.

Para situarnos en contexto, un buen referente son las normativas EURO. Esta normativa se ha ido actualizando con el paso del tiempo desde su inicio en 1992 (EURO I) hasta a día de hoy (EURO 6C). Su objetivo es reducir las emisiones de gases contaminantes fijando valores límite de emisión así como la implementación de determinados componentes que deben portar los vehículos vendidos dentro de la UE. Algunos de estos componentes son, por ejemplo, catalizadores (obligatorios a partir de la EURO I), filtros de partículas en los diésel (EURO 5) y catalizadores SCR con AdBlue, el cual convierte los óxidos de nitrógeno en vapor de agua y nitrógeno (EURO 6).

El que sean estos años concretos no es casualidad, se debe a que en el año 2006 entró en vigor la normativa EURO 4 y en el 2000 la normativa EURO 3, lo que significa que aquellos vehículos anteriores (sin distintivo) cumplirían como mucho con la EURO 3 y la EURO 2 respectivamente. Pero, ¿realmente es esto cierto?

La respuesta es sí y no, se tienen que tener en cuenta diferentes factores. Por un lado evidentemente un vehículo que cumpla con una normativa EURO reciente va a tener unas emisiones notablemente inferiores a uno que cumpla con una normativa EURO anterior o directamente uno que no cumpla con ella. Para ello, veamos una comparativa de valores límite de emisiones entre un vehículo gasolina EURO 2 (previo al 2000), un diésel EURO 3 (previo al 2006) y un EURO 6c para ambos tipos de combustible.

(Tabla 1: CO = monóxido de carbono, HC = hidrocarburos, NOx = óxidos de nitrógeno, PM = partículas en suspensión).

El monóxido de carbono (CO), es un gas inodoro e incoloro altamente tóxico que puede provocar la muerte a altas concentraciones, además de poderse oxidar en la atmósfera a CO2 (gas de efecto invernadero). Los hidrocarburos (HC) son compuestos formados por hidrógeno y oxígeno altamente tóxicos por inhalación. Los óxidos de nitrógeno (NOx) son los responsables de la lluvia ácida (además de los óxidos de azufre) y del smog fotoquímico, mientras que las partículas en suspensión (PM) alteran la influencia de la radiación terrestre y pueden ser inhaladas generando problemas respiratorios.

Como vemos en el caso de los diésel, si que existe una gran diferencia en cuanto a las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) y de partículas (PM). En cuanto a los vehículos de gasolina, tras la entrada en vigor de la EURO 3 (Enero del año 2000) se establecieron valores límite de emisión para los hidrocarburos (HC=0,2 g/km) y los óxidos de Nitrógeno (NOx=0,15 g/km), los cuales no aparecen en la tabla al representar la EURO 2. Esta fue la primera normativa en incluir valores límite de emisión para estos dos compuestos, lo que significa que un vehículo EURO 2 podía emitir la cantidad de estos compuestos que quisiera, lo que no implica que realmente lo hiciese.

 

Entonces, ¿mi vehículo sin distintivo puede llegar a tenerlo?

Aquí es donde realmente está el truco, tu vehículo a pesar de no tener distintivo puede llegar a cumplir con la normativa EURO 4 o EURO 3 (merecedora de distintivo), lo que ocurre es que en el momento que salió al mercado no estaba obligado a cumplir con ella. El problema es que, en España, se utiliza como referente la entrada en vigor de la EURO al margen de las características que realmente tenga nuestro vehículo. Además, muchos países implementaron la EURO antes que España, por lo que varios fabricantes ya producían y vendían sus vehículos conforme a esta normativa antes de implementarse en nuestro país.

Esto significa que es posible que tengas un vehículo catalogado como muy contaminante, con las restricciones que esto conlleva, y que realmente no sea cierto. Si tienes dudas, debes consultar la información y documentación de tu vehículo o incluso contactar con el fabricante. En caso que cumpla con la EURO correspondiente, deberás solicitar el certificado de homologación de emisiones al fabricante. Dicha gestión tiene un precio variable en función del concesionario y marca, de media suele costar unos 70 (€), aunque en algunos casos lo facilitan de forma gratuita (Ej: varios casos gratuitos de solicitudes a Audi en Alemania) y en otros puede llegar a los 150 (€). El siguiente paso es, una vez con el certificado, someter tu vehículo a una ITV para que modifiquen su ficha técnica (desde 5 euros a 27). Por último, habrá que solicitar una cita en la DGT para que modifiquen los datos técnicos de tu vehículo (8,50 euros). Una vez actualizados y al cabo de los días, solicitar la pegatina del distintivo ambiental (5 euros por correos).

Sumando todos los valores obtendremos un gasto promedio de unos 100 (€), pudiendo alcanzar un gasto mínimo de 18,5 (€) y un gasto máximo de 190,5 (€). En conclusión, deberemos insistir en conseguir el certificado de homologación del fabricante de forma gratuita o a un precio reducido, ya que es el gasto más variable y que más puede perjudicar a nuestro bolsillo.

Lucas Peces Coloma

 

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