Opinion · Con M de

El próximo domingo escribimos el futuro de Europa

Foto: ESA-A Gerst / CC BY-SA 2.0
Foto: ESA-A Gerst / CC BY-SA 2.0

Por Daniel Calderón Aguado (@DCAlderonvk)

Milán, una de las ciudades de la Resistencia Italiana durante la Segunda Guerra Mundial, fue el pasado 18 de mayo el escenario de reunión de algunos partidos de ultraderecha de distintos países europeos, entre ellos Italia, Alemania, Francia, Países Bajos, Austria, Finlandia, Bélgica, Bulgaria y Dinamarca. En ese encuentro, los líderes ultraderechistas, como Salvini, Le Pen o Wilders, criticaron con dureza las políticas migratorias comunitarias e hicieron gala nuevamente de su discurso xenófobo. Pero estos líderes de ultraderecha tienen algo en común, y es que el 26 de mayo pretenden tener una gran representación en el Parlamento Europeo. ¿Se lo vas a permitir?

Puede parecer una locura, pero el Brexit, el auge de la extrema derecha y las elecciones europeas tienen un denominador común: las migraciones. Como destacamos el año pasado en el informe de la Fundación porCausa, las sociedades hoy en día han incorporado una nueva línea de debate, eso que los politólogos denominamos ‘clivaje o cleavage’, y es la aceptación de personas migrantes o el rechazo (también podríamos sintetizarlo en multiculturalismo o monoculturalismo). En los comicios que se están llevando a cabo hay un sector de la sociedad que está introduciendo en las urnas el voto del odio contra las personas migrantes. Esto se debe a que las fuerzas de extrema derecha están basando sus discursos (de odio) contra los migrantes.

En cuanto al Brexit, ni los representantes británicos como Theresa May ni los diputados europeos saben realmente lo que va a suceder. Hay múltiples escenarios e incluso es muy probable que Reino Unido no salga de la Unión Europea (UE). Al igual que hay muchas causas por las que se ha producido el Brexit, dos de ellas han sido la reivindicación de más soberanía nacional por parte de numerosas fuerzas políticas británicas, tanto de izquierdas como de derechas, y la llegada de los refugiados, ante la cual Reino Unido ha dado la espalda a la cooperación europea, más bien siguiendo las políticas conservadoras y de la extrema derecha del partido ultraderechista UKIP. Vemos cómo una vez más la extrema derecha le marca el rumbo a un gobierno conservador.

También podemos apreciar que el Brexit triunfó en áreas tradicionalmente de clase humilde y trabajadora, así como áreas industriales, por ejemplo, Birmingham. Sin embargo, la permanencia en la UE triunfó en grandes ciudades como Leeds o Liverpool, así como en la capital británica, donde obtuvo un 75% de votos favorables. Recordemos que en las grandes ciudades hay más multiculturalidad. Fijémonos en Londres, donde casi un 40% de la población no ha nacido en dicha ciudad. También hay que tener en cuenta que la población más mayor votó a favor de la salida del Reino Unido de la UE, al contrario que los más jóvenes. La participación fue baja (64,5%) y esto permitió en gran parte que se produjese este resultado inesperado.

El Brexit afectará a toda la UE, incluida España, ya que los españoles también emigramos. Reino Unido es el principal destino de los migrantes españoles que buscan trabajo en el extranjero. Según datos de la Seguridad Social británica, en 2016 se registraron 40.473 altas de españoles. En 2017, había un total de 131.496 españoles en ese país. Pero sucede lo mismo con otras nacionalidades de la UE, ya que Reino Unido acoge a gran número de polacos (nacionalidad extranjera más numerosa en suelo británico), irlandeses, rumanos, italianos y franceses, entre otros. Además, Reino Unido es uno de los mayores importadores de España, por lo que el Brexit implicaría la pérdida de un importante socio comercial, y para la UE supondría una modificación grave de las políticas comunitarias, tanto a nivel económico como político.

Otro punto a tener en cuenta no sólo en el Brexit, sino también en las diferentes ediciones de las elecciones europeas, es que la UE está en un momento de debilidad y de pérdida de legitimidad. Esto lo vemos en primer lugar con la abstención tan grande que hay en los comicios europeos. Por ejemplo, en 2014 se registró una abstención superior al 50% en España, Francia, Alemania y Países Bajos. La abstención es sinónimo de una crisis de representación democrática, debido en gran medida al actual modelo europeo, ya que el Parlamento Europeo, elegido por los ciudadanos, está sometido a la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE .

En 2019, los sondeos y encuestas sobre las elecciones de mayo no son muy positivos para el futuro de la comunidad europea, ya que un tercio del Europarlamento podría estar ocupado por fuerzas euroescépticas y de extrema derecha bajo influencia de Steve Bannon, quien ya aupó al poder a Trump. Si la extrema derecha gana fuerza en el PE, así como en diferentes parlamentos nacionales, como los de Italia, Francia, Hungría o Polonia, podríamos estar ante el fin de la UE, ya que muchas de estas formaciones podrían chantajearla con su salida, e incluso convocando referéndums en sus países para impulsar la salida de la UE, como ya vimos con el Brexit. Que la ultraderecha gane fuerza en Europa puede llevarnos a situaciones ya vividas en este continente en épocas oscuras, donde las minorías eran perseguidas, los migrantes deportados y quienes pensaban de forma diferente eran recluidos.

Para concluir, hay que decir que este 2019 la UE se juega su futuro al igual que se lo está jugando con el Brexit. La UE se juega no únicamente su futuro, sino su independencia. La ciudadanía europea  tiene que decidir si quiere seguir siendo independiente o si prefiere ser una herramienta supranacional controlada por la extrema derecha europea y por Trump a través de su mano derecha, Steve Bannon. Para ello hace falta reducir la abstención en Europa y que la UE afronte su crisis de representación, pues de no ser así, la extrema derecha no faltará a la cita electoral y obtendrá buenos resultados. La UE también debe activar mecanismos de diálogo, cooperación y participación en Reino Unido con el fin de evitar que ese país se convierta en un satélite de EEUU, algo que sería peligroso para todo el continente europeo, pues podría suponer una injerencia estadounidense en los asuntos comunitarios.

La UE no puede dar la espalda a la crisis migratoria que está viviendo actualmente. Por eso, el próximo 26 de mayo hay que votar por las fuerzas que apuestan por una Europa más justa, independiente, solidaria y democrática, y no por las que quieren vender Europa a los poderosos, a los EEUU de Trump, y destruirla desde dentro con su odio y xenofobia. Una parte del rumbo de Europa lo tenemos que decidir los ciudadanos y ciudadanas europeas, por eso el próximo domingo el futuro de Europa lo decides tú. Vamos a demostrar que en Europa las ideas incendiarias de odio, miedo, xenofobia, racismo son una minoría y no representan los valores de la ciudadanía europea.

Daniel Calderón Aguado es politólogo y jurista. Colabora con Fundación porCausa y otras organizaciones analizando y desmontando los discursos de odio que promueven la discriminación.