Sanitarios migrantes sin permiso para ejercer: "Somos parte de la solución contra el coronavirus"

Lucas Ferraz y otros profesionales sanitarios piden en un vídeo que se les deje ejercer su profesión para paliar la crisis sanitaria en la campaña "ayúdanos a ayudar"
Lucas Ferraz y otros profesionales sanitarios piden en un vídeo que se les deje ejercer su profesión para paliar la crisis sanitaria en la campaña "ayúdanos a ayudar"

Diana Moreno (@_diana_moreno_)

  • En España, cientos de profesionales de la sanidad extranjeros no pueden ejercer durante la crisis de la COVID-19 por motivos administrativos o de homologación de títulos, mientras hay falta de personal
  • "Hay 25.000 enfermeros en España contagiados, se les está obligando a trabajar con síntomas, a hacer horarios dobles. Mucha gente queremos trabajar y no se nos permite por un trámite"

La pandemia de la COVID-19 ha desbordado el sistema sanitario español, ya de por sí mermado tras años de políticas de austeridad y recortes. Ante la falta de personal sanitario, a la que se ha sumado el contagio de más de 25.000 trabajadores, Sanidad ha movilizado a 50.000 sanitarios, entre ellos profesionales jubilados, licenciados sin plaza, residentes MIR y estudiantes de último año de carrera. También a personas migrantes: a finales de marzo, el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez anunció la incorporación de más de 200 médicos extranjeros, residentes legalmente en España, mediante la homologación exprés de sus titulaciones (en la actualidad ya son 390). Sin embargo, hay muchos otros profesionales que están preparados para ayudar, quieren hacerlo y no pueden: los migrantes con estatus migratorio irregular, a la espera de regularizar su situación administrativa, sus permisos de residencia o de trabajo. 

Es el caso de Lucas Ferraz. En Uruguay, su país de origen, tenía formación de auxiliar de enfermería, experiencia trabajando en domicilio y una estancia en República Democrática del Congo para formarse en la detección y tratamiento de enfermedades como el ébola o la malaria. En España, sin embargo, no puede ejercer. "Si no tengo una documentación o permiso de residencia no puedo homologar el título, una cosa lleva a la otra", explica. Llegó hace un año a España y no le ha dado tiempo a conseguir el arraigo social, proceso que dura tres años, ni a convalidar su título, que requiere otro año más. Un procedimiento demasiado largo, opina, que exige además un contrato laboral de un año, algo que pocas empresas ofrecen. "Es muy complicado", concluye. "Por eso vivimos tantos inmigrantes aquí trabajando en negro, siendo explotados y siendo infravalorados". Efectivamente, a pesar de su preparación, muchos trabajan como limpiadores, repartidores u otros trabajos que no requieren formación. 

Una anécdota ilustra sus ganas de ayudar frustradas por la muralla de la burocracia: él fue uno de los que respondió al SOS que lanzó el alcalde de Soria pidiendo sanitarios a finales de marzo debido a que la provincia duplicaba la tasa media de fallecidos por COVID-19. "Ofrecían casa, comida y contrato laboral", cuenta Ferraz. "Necesitaban por lo menos 20 auxiliares de enfermería y de limpieza, porque tienen dos hogares de ancianos y no tienen personal. Se les están muriendo los abuelitos y los enfermeros". Tanto Ferraz como sus compañeros tuvieron que quedarse en casa: tenían titulación sin homologar o se encontraban sin permiso de trabajo. "La ley no lo permite. Hay un montón de pueblos donde esto está pasando", apunta.

"Somos unas 500 personas atadas de pies y manos"

Harto de la situación, Ferraz compartió una publicación en un grupo de Facebook, "como un desahogo". En él preguntaba si era el único que se encontraba en aquella situación. "Se me empezó a juntar gente con el mismo problema y en dos semanas somos 300 personas en ese grupo", cuenta. En ese grupo de Facebook, los sanitarios migrantes cuentan sus casos y han lanzado una recogida de firmas pidiendo una oportunidad para ayudar. Pero, además, Ferraz está en contacto con otros grupos de médicos cubanos, colombianos, venezolanos y de otros países. "En líneas generales somos como 500 personas, todas en la misma situación. Nos tienen atados de pies y manos", se queja.

Ferraz insiste en lo vocacional de la profesión de sanitario, que fue lo que le movió a él a irse a África a ayudar. Ahora la crisis está pasando ante sus narices y no puede hacer nada. "Ves todos los días cómo mueren un montón de abuelitos, hacinados y malcuidados en los hogares de ancianos porque no hay personal, porque el personal está sobrecargado, está enfermo… Cuando se saturan los centros hospitalarios es terrible", dice. "Hay 25.000 enfermeros en España contagiados de coronavirus y se les está obligando a trabajar con síntomas, a volver antes de su recuperación, están trabajando horarios dobles. Están pidiendo auxilio, no podemos más. Y resulta que hay un montón de gente que queremos trabajar y no se nos está permitiendo por un trámite".

Un plan para contratar a profesionales sin importar su situación

Para Ferraz, la solución pasa por agilizar los trámites que permitan ejercer a todos estos sanitarios cruzados de brazos. Insiste en que no es difícil: existen convenios con los países de origen y las titulaciones son las mismas o similares. Otras voces apoyan la medida: el secretario general del Colegio de Médicos de Madrid, José María Morán, ha declarado que "es lamentable que haya una fuerza laboral migrante y que aquí estén sometidos a la burocracia cuando hay esta necesidad", añadiendo que "hay que garantizar que los pacientes sean atendidos por profesionales competentes, pero también hacer un esfuerzo por acelerar sus trámites".

Por otro lado, el consejero de Justicia y Políticas Migratorias del Gobierno de Navarra, Eduardo Santos, ha opinado que sería muy positiva "una regularización de personas inmigrantes que ya de facto están aquí y están ofreciendo su esfuerzo y su trabajo". Señala a Portugal como ejemplo a seguir: el gobierno del país luso ha decidido regularizar a todos los migrantes hasta el 30 de junio de 2020 con motivo de la crisis del coronavirus. Y, aunque ningún país europeo ha llegado tan lejos, no ha sido el único en tomar medidas: Alemania ha hecho un llamamiento a los inmigrantes con formación sanitaria para que presten ayuda frente a la pandemia, entre ellos a 14.000 médicos refugiados sirios que están esperando que se aprueben sus calificaciones. 

En España, el Gobierno también ha empezado a dar pasos en esa dirección. Principalmente agilizando la homologación y los permisos de trabajo de las personas extranjeras que están en España de manera regular, incluyendo la autorización de trabajo de los 390 profesionales como parte de los 50.000 sanitarios movilizados para paliar la crisis. Pero, además, la regularización de personas sin papeles está en el aire: según una nota interna divulgada desde la Secretaría de Estado de Migraciones, a la que tuvo acceso porCausa, el Ejecutivo está ultimando un plan para contratar a profesionales extranjeros que se encuentren en España "sin importar su situación administrativa o convalidación u homologación de títulos". 

Para Ferraz, "está siendo muy, muy lento". Él sigue esperando, y denuncia que hace varias semanas él y otros compañeros rellenaron unas "canillas" (formularios) online para entrar en las bolsas de empleo de la Comunidad Valenciana y nadie les ha llamado. Este médico uruguayo insiste en que los profesionales migantes como él son parte de la solución, pero si se les impide trabajar se convertirán en una carga. "Vamos a apoyar al médico sanitario, vamos a ayudar en la residencia de ancianos. Tenemos mucho para aportar", concluye.