Tarek Ananou: “Nadie quiere ver la realidad de estos niños, hay que mostrarla de manera directa”

Tarek Ananou
Menor en tránsito migratorio sorteando la nueva valla del puerto de Ceuta. Ceuta, 2019. Fotografía: Tarek Ananou

Joseba Torronteras (@JosebaADD)

El fotoperiodista ceutí hablará de su cobertura con chavales y chavalas extranjeros en situación de calle en el marco del III Congreso internacional de periodismo de migraciones de Mérida. 

Las migraciones, junto con el cambio climático, representan uno de los grandes desafíos de la humanidad. Sin embargo, los periodistas siguen debatiendo sobre cuál es la mejor forma de informar acerca de los movimientos de personas. El fotoperiodista Tarek Ananou tiene una postura clara al respecto, mostrar la realidad tal y como es, y está preparado para compartirla en el Congreso Internacional de Periodismo de Migraciones que arranca esta semana. Ananou ha dedicado tres años a fotografiar a menores migrantes en tránsito en las calles de Ceuta, Melilla y Marruecos. En su trabajo ‘La bonne vi’ (La buena vida), muestra a chavales y chavalas extranjeros en situaciones extremas que en ocasiones rozan la politoxicomanía. Gestos y miradas que lo dicen todo sobre uno de los colectivos más vulnerables y rechazados.

Sobre ‘La bonne vie’, llama la atención la dureza de las fotos. ¿Cómo se acerca un fotoperiodista a un menor que está drogándose en plena calle y consigue fotografiar esa realidad con el permiso del menor?

Es muy simple. Tan simple como enseñar a ese niño drogándose. O enseñar a ese niño bajo los efectos de la droga. Yo soy partidario de mostrar las realidades de manera directa. Me di cuenta en Ceuta de que nadie quiere ver la realidad de esos niños. Son situaciones muy duras. Lo fácil para alguien que no conoce o no quiere conocer de cerca este asunto es alejarse o caer incluso en clichés como el de "son unos delincuentes". Lo que más fastidia a la gente es ver a ese niño drogado porque es una manera de apelar también a su responsabilidad, a la piel fina que tenemos hoy en día. A que tengamos un horario infantil, pero que un niño en la puerta de nuestra casa esté drogándose y nos parezca un delincuente y eso no lo queramos ver. Yo soy de la opinión de que es necesario mostrar la muerte en las pateras y mostrar, en este caso, las circunstancias que llevan a un niño a estar drogándose, porque un crío no se droga por gusto (suspira). El niño que se droga lo que está tratando de hacer es olvidarse, evadirse.

Tarek Ananou
Menor en tránsito migratorio lava su ropa en las duchas públicas de playa Benitez, de fondo el puerto de Ceuta, 2018. Fotografía: Tarek Ananou

¿Por qué un menor de edad decide abandonar su casa y poner su vida en riesgo para llegar a Ceuta o Melilla?

Porque no cree que en Marruecos vaya a tener oportunidades. Aquí en España un niño con trece años se plantea cosas muy diferentes (ríe), como son los estudios o su vida social. Un niño en Marruecos a partir de los doce o trece años se empieza a plantear su futuro y empieza a palpar y a sentir que un pobre en Marruecos siempre va a seguir siendo un pobre. La falta de expectativas hace que estos chicos vayan saliendo. Igual que en los 90 la antena parabólica mostraba una Europa ficticia y eso hacía que sea común elemento de ánimo para mucha gente el migrar, ahora las redes sociales llegan a todas partes. Y un niño desde muy joven empieza a ver las diferencias que existen entre él y otras zonas, ya no solo en otros países, sino también dentro del propio Marruecos.

El tránsito para un crío es algo que realmente destruye. A mí hay instantes que realmente me han destruido. El ver a niños tan jodidos por estar en una situación de calle, de ver a niños tan pequeños llorando porque a nivel social son invisibles, de ver a niños pequeños que hablan con sus padres y estos les dicen: "Hasta que no seas un hombre, no vuelvas a casa"…

A pesar de conocer parte de las consecuencias de la migración (amigos muertos por el camino, vivir en la calle, cortes de las concertinas, los centros de menores, etc.) siguen viniendo.

Imagínate cómo tienen que estar en Marruecos para qué, aún sabiendo lo que hay, decidan venir. Aquí en España hemos idealizado Marruecos y no somos muy conocedores de cuál es realmente la realidad social que hay allí. En Marruecos hay unas diferencias económicas muy grandes que te abocan, en muchos casos, a que toda tu vida seas pobre. Y en una familia humilde, sabes desde muy pequeño que vas a seguir en esa línea toda la vida. Al fin y al cabo, coger con catorce años y decir: "Me voy de casa para el día de mañana"... poder echar una mano a tu madre que es limpiadora. Esa es una responsabilidad a nivel de adulto. Ahí juega un papel crucial el hecho de que no es lo mismo un niño de catorce años en España que en Marruecos. Ser un hombre en este caso es buscarse la vida. Hasta que tú no te busques la vida por tu cuenta, igual que lo han hecho tus vecinos que han migrado, no vuelvas.

¿Arriesgar la vida goza entonces de reconocimiento social en Marruecos?

Totalmente, 100%. sobre todo en zonas rurales, o en barrios pobres. Sigue siendo como el dorado. Volver el día de mañana a tu barrio con un coche y que todo el mundo te vea, el venir el día de mañana a tu barrio y traer regalos para tu familia, regalos de Europa. Los veranos, por ejemplo, en Marruecos juegan un papel fundamental. Se genera una imagen idealizada de la migración. Conozco mucha gente que se pasa todo el año pasando penurias para poder pasar el verano a lo grande en Marruecos. Si ven que esa persona viene en verano y que hasta hace unos años era igual que ellos y le va bien la vida, ¿por qué no apostar por la misma vía? Igual que muchos runners suben fotos llegando a meta, para ellos es algo muy simbólico. Dejar el sufrimiento atrás. Dejar desigualdades atrás.

¿Cuáles han sido los momentos más difíciles en los tres años que ha pasado fotografiando a estos chavales y chavalas?

Mis penurias han sido proyectadas a partir de la situación que a ellos les toca vivir: Es jodido. Es jodido ver un funeral de un niño en tránsito migratorio al que se ha cargado un camionero porque sí, de manera voluntaria. Es jodido que sean los propios niños los que le estén enterrando. Que no exista esa responsabilidad adulta. Es jodido ver que a nivel institucional se ponen trabas a estos críos para que no puedan tener una vida mejor o evadiendo la propia responsabilidad de la institución. Es jodido ver cómo se hacían batidas en el puerto de Ceuta para salir a pegar palizas a estos niños mientras dormían. Es jodido ver cómo se comportan en Marruecos las autoridades pagadas con dinero de Europa con el subsahariano. O cómo nos limpiamos aquí las manos.

En cuanto a experiencias personales también ha sido complicado. A mí por este trabajo me han detenido muchas veces en Marruecos. Pero vamos, esa no es la cuestión. Yo tengo la suerte de que tengo un pasaporte español y aunque me metan en un calabozo o comisaría por hacer mi trabajo, me van a soltar al rato. Lo jodido es la otra parte y lo que te llevas a casa. Y el cuidado que hay que tener sobre todo a nivel mental. Ha habido épocas en las que he tenido que parar por estar destruido.

Tarek Ananou
Menores en tránsito migratorio enganchados al autobús oficial del Sevilla F.C. el día previo a la final de la Supercopa de España en Tánger. Tánger, 2018. Fotografía: Tarek Ananou

¿Cómo explicaría lo que es `hacer risky´ para alguien que no ha pisado nunca Ceuta o Melilla?

Hacer risky es poner en peligro tu vida. Risky es una acción arriesgada. Son niños que se juegan la vida para poder migrar. Sin ir más lejos lo ilustro con un ejemplo de esta misma semana. Un niño que se mete en los bajos de un camión, que se cae y que el camión le pase por encima. Ha pasado esta semana.

Risky también es cruzar las nuevas fronteras que se están creando en los puertos de Ceuta y Melilla. El puerto de Ceuta está lleno de concertinas. Al fin y al cabo, Risky es arriesgarse para poder tener una vida mejor.

¿Cuál ha sido el error de los periodistas? ¿Qué nos ha faltado a la hora de mostrar la realidad de estos chavales y chavalas?

Tiempo. Al periodismo le falta mucho tiempo, y generar espacios para la Frontera Sur. Pero no a partir de Melilla o a partir de Málaga o Algeciras, sino Frontera Sur desde el momento en que ese crío sale desde su casa. Es muy interesante empezar a ver ese fenómeno de una manera estructural. Cuáles son las situaciones por las que pasa ese crío desde que sale de su casa. Se suele mostrar el camino a partir de un espacio o un único sitio y no se va a la raíz. No se muestra toda la historia de manera completa. Se queda coja.

Nos falta más contexto. 

Eso es. Y darles más espacio a estos muchachos. Que no sea Tarek el que de las charlas sobre el risky, que sean ellos. Nos cansamos, y tenemos que escuchar todas las historias que pueda haber. Y ver todas las realidades, por mucho que no queramos verlas, porque hay mucha piel fina por ahí con este tema. Como me dijeron un día en un reportaje: "¿Tú sabes que nuestros lectores nos leen mientras desayunan, no?", eso es lo que falla. Y que no se puede contar la historia de un crío desde Madrid. Se necesita estar allí, vivirla, tiempo... Y en esto, la inmediatez juega una mala pasada.