Carolina Rivas y Daoud Sarhandi: “Nuestro cine busca humanizar la percepción que se tiene de la migración”

La Bestia
Escena del documental 'Lecciones para Zafirah'. Productora Creadores contemporáneos

Laura Sanz-Cruzado (@laura__ese)

  • Lecciones para Zafirah es un documental sobre 'la Bestia', el tren que atraviesa Mexico rumbo a Estados Unidos
  • "Es un viaje de horror, pero también de resistencia, valentía y esperanza", dicen los directores de la película

Miles de personas huyen cada año de la pobreza y violencia de Centroamérica a lomos de La Bestia, un tren de mercancías que cruza México de sur a norte y que representa la esperanza de un futuro mejor en Estados Unidos. Quienes se encaraman a él saben muy bien que se juegan la vida, porque la Bestia acaba mutilando o matando a muchos de los que lo intentan. Es una manera de atravesar México rápida, barata y sin tanto control migratorio, pero a cambio resulta terriblemente peligrosa. Al tratar de subir, el tren puede arrollarte o succionarte por la inercia. Una vez arriba, tirarte si resbalas o te duermes. Pero eso no es todo. Los narcos y las maras que controlan la ruta también pueden robarte, secuestrarte o asesinarte. Y violarte si eres mujer. Los peligros son infinitos.

La ferocidad de La Bestia contrasta con la solidaridad de todas las personas que a lo largo del trayecto ayudan de forma desinteresada a los y las migrantes, ya sea ofreciéndoles un lugar donde descansar, dándoles de comer y beber o proporcionándoles asistencia médica, psicológica o jurídica gratuita. Gente como el padre Alejandro Solalinde, un sacerdote católico mexicano que en 2007 puso en marcha un refugio para migrantes en Ciudad Ixtepec (Oaxaca), o Las Patronas, un grupo de mujeres del barrio de La Patrona en Amatlán de los Reyes (Veracruz) que llevan 26 años lanzando comida y bebida al paso del tren.

Su generosidad inspiró a la pareja de cineastas formada por la mexicana Carolina Rivas y el británico Daoud Sarhandi para rodar el documental Lecciones para Zafirah (2011), un puñado de historias en torno a La Bestia que se ha convertido en una película clave del cine mexicano de migración y de la que ahora se cumplen diez años. Fue filmado en Oaxaca, Chiapas y Veracruz, pero también en Ciudad de México y el Estado de México. Charlamos con ellos de cómo este tren representa al mismo tiempo el horror y la esperanza y de cómo el cine puede contribuir a humanizar las migraciones.

Carolina Rivas y Daoud Sarhandi, autores del documental

¿Cómo surgió la idea de rodar este documental?

Daoud: Nuestra primera intención fue hacer una película exclusivamente sobre Las Patronas. Pero el padre de Norma [Norma Romero, una de las fundadoras] falleció la semana en que íbamos a empezar a filmar y entonces ella nos sugirió visitar al padre Solalinde en Oaxaca, una figura muy importante para los migrantes. Estuvimos con él, a continuación fuimos a Tapachula (Chiapas) y después regresamos a Córdoba (Veracruz). Realmente la película fue construyéndose a sí misma.

"El único gesto que nos hace diferentes a otras especies es el gesto de ofrecer. Quisimos que lo que encadenase la historia fuese ese gesto"

Carolina: Quisimos que lo que encadenase la historia fuese el gesto de ofrecer. Vilém Flusser dijo que el único gesto que nos hace diferentes a otras especies es el gesto de ofrecer y yo allí sentí estar viviéndolo en vivo con el padre Solalinde, con Las Patronas, con toda la gente de los albergues… Planteamos la película como un diario donde contarle a nuestra hija Zafirah todas estas lecciones de vida y de humanidad.

La película empieza mostrándole a la niña las imágenes de los migrantes y desplazados…

C: Quisimos enseñarle que es a ellos a quienes tenemos que ayudar. Zafirah es nuestra hija, pero metafóricamente representa al espectador. Quisimos que el mensaje fuera: "mira, estos hechos están aquí para que reaccionemos, para que abramos los brazos y ofrezcamos lo que podamos".

¿Cómo reaccionó la niña al ver aquello?

C: Cuando vio a tantos migrantes cayendo a las vías vino corriendo a decirme "mamá, te ayudo a hacer comida". Ayudar le salió espontáneamente. Zafirah representa la mirada inocente y limpia de prejuicios hacia los migrantes.

¿Qué es lo que más les impresionó de todo lo que vieron?

D: La fuerza de estas personas que salen de sus casas en Guatemala, El Salvador u Honduras con sus pertenencias en una bolsa de plástico buscando una nueva vida en Estados Unidos. Gente con una fuerza y una determinación de vivir totalmente admirables. Como alguien dijo, son exactamente el tipo de personas que quieres en tu sociedad.

C: A mí me sorprendió ver cómo la gente que queda atrapada en México tras ser mutilada por el tren no se queda de brazos cruzados, sino que reclama sus derechos. La conciencia de que los migrantes tienen derechos y necesitan ser ayudados es otra cara de la migración.

¿Tienen idea de cuánta gente intenta el viaje?

C: El padre Solalinde nos comentaba en 2009 que cada tren puede cargar aproximadamente 800 migrantes, de los cuales únicamente entre un 5 y 10 % consigue llegar a Estados Unidos y de los que llegan solamente el 2 % logra establecerse. El resto son deportados. Regresan, pero la mayoría vuelven a intentarlo. Nosotros siempre les decíamos que podían morir en el tren y ellos nos respondían que preferían intentarlo a volver a su país, porque regresar era ir a morir. A muchos ya les habían matado a sus hijos y hermanos.

¿Cómo describirían la experiencia de La Bestia?

D: Un infierno lleno de peligros por todos lados: el peligro de caerse del tren, de quedarse dormido, de ser violada si eres mujer… Yo no podría sobrevivir si tuviera que hacerlo.

C: Es un viaje de horror. Ellos lo saben. Saben que van a pasar por un viaje horroroso, brutal, que pueden ser asesinados, que las mujeres pueden ser violadas, que pueden caerse del tren y morir o quedar mutilados. Pero aun así lo intentan. Su capacidad para resistir es extraordinaria, porque pueden estar viajando meses y meses. Es un viaje de horror, pero también un viaje de resistencia, resiliencia, valentía y esperanza. Verlo en primera persona es brutal. Ver el tren, cómo suben, las caídas, las mutilaciones y sobre todo la desesperación en sus caras. Te quedas sin palabras. La Bestia para nosotros ha sido una experiencia brutal que hace evidente que tenemos que abrir los brazos a los demás.

La Bestia
Una mujer ofrece comida a los migrantes de 'La Bestia' en una escena del documental 'Lecciones para Zafirah'. Productora Creadores contemporáneos

Precisamente el documental muestra la ola de solidaridad que genera La Bestia. Es un retrato desolador, pero también lleno de esperanza que evidencia la gran cantidad de personas que ayudan a las y los migrantes.

C: Es maravilloso. Eso es justamente lo que nos empujó a hacer esta película. Quienes ayudan son gente muy humilde que pese a sus dificultades económicas y sus obligaciones diarias, hacen un hueco en su vida para ayudar a los migrantes, para hacerles el arroz, para llevarles agua, para ver si están heridos... Y no dejan de hacerlo ni un solo día del año. Es admirable. Además, la ayuda es totalmente planificada y sistematizada. Es la primera vez que he visto un sistema organizado de ayuda por parte del pueblo.

D: Y no una sola vez a la semana. En el caso de Las Patronas, tres veces al día. No lo puedes creer. Tienen que recoger la comida, cocinarla, empacarla, llevarla a las vías y arriesgar sus vidas lanzándola. Y todo sin recompensa económica.

Leí que su intención era invitar al espectador a transformar su mirada sobre la migración y el desplazamiento forzoso…

"Intentamos hacer una película que hiciese sentir como un migrante. Antes o después, todos lo somos"

C: Los medios de comunicación generalmente ofrecen una visión de las migraciones muy informativa, con muchos datos y estadísticas. Toda esta información que nos llega es demasiado fría y deshumanizadora. Lo que nosotros buscábamos era humanizar la percepción que se tiene de la migración para abrir un espacio de comprensión. Intentamos hacer una película poética que generase emociones y sentimientos universales, que llegase al corazón y a la mente, que hiciese sentir como un migrante. Antes o después todos lo somos. A todos nos toca movernos en algún momento de nuestra vida. Estamos apelando para que se humanice el fenómeno migratorio en todo el mundo.

D: Es curioso porque vivimos en un mundo en el que la comunicación es totalmente abierta, en el que puedes viajar al mundo con tu móvil o comunicarte instantáneamente con un lugar lejano, pero por otro lado, los países intentan cerrarse cada vez más. Es algo muy raro, muy esquizofrénico.

Muchos de sus trabajos abordan cuestiones migratorias. ¿Ha sido algo premeditado?

Daoud: Coincidencia más bien. Es cierto que a lo largo de todas nuestras películas hemos tocado este asunto, pero nunca he pensado que mi trabajo se centra en migración. Más bien estoy interesado en situaciones humanas, porque es ahí donde se encuentran verdaderas perlas de sabiduría. Lo que intentamos es ofrecer a la audiencia una experiencia muy cercana a la situación que retratamos, para sensibilizar de una manera muy distinta a la que se tendría mediante estadísticas.

Carolina: Nos interesan los fenómenos sociales contemporáneos y el impacto que tienen en las personas. Queremos que nuestras películas sirvan para sensibilizar a la audiencia, que ofrezcan una experiencia sensorial completa, que sean testimonio universal de su época. La poesía es un arma preciosa para llegar a la mente y al corazón y poder transformar la mirada.