Extremadura: relato de una tierra migrante

Extremadura

Khadija Ftah

  • Extremadura es una tierra diversa y multicultural en la que conviven múltiples generaciones que comparten en su ADN el gen de la migración

La migración es por definición movimiento; sin embargo, no solemos asociar este concepto a la movilidad internacional, a la movilidad local o incluso a los múltiples programas educativos que animan a la juventud a buscar oportunidades más allá de las fronteras de sus hogares de nacimiento. Percibimos la realidad de una persona migrante como algo lejano y ajeno a nosotros a pesar de que es un fenómeno atemporal, que nos lleva acompañando desde los inicios de la existencia humana, y nunca lo relacionamos con nuestra propia historia, la historia de nuestro país, de nuestro pueblo o de nuestra familia.

España se divide en 17 comunidades autónomas, todas ellas con su propia historia de migración. Especialmente el caso de Extremadura es interesante por ser, no solo históricamente sino también en la actualidad, tierra de migrantes. Prueba de ello son las más de 500.000 personas extremeñas que residen en otras comunidades autónomas, además de las 32.457 personas originarias de esta región que residen en el extranjero, según los últimos datos publicados por el Instituto de Estadística de Extremadura.

Así pues, si retrocedemos al siglo pasado, observamos una migración hacia fuera, mientras que en la actualidad asistimos al retorno de la descendencia de quienes migraron, a una tierra que en su seno acoge a cualquier persona migrante. Gracias a este contraste entre pasado y  presente, Extremadura es una tierra diversa y multicultural, en la que conviven múltiples generaciones que comparten todas en su ADN el gen de la migración.

La época moderna

A pesar de que la migración extremeña del siglo pasado es la más comentada, en esta región anida el espíritu migratorio, al menos desde los inicios de la época moderna. Ejemplo de ello es la migración masiva que se produjo en el siglo XVI al continente americano. Al respecto encontramos en marcha varias investigaciones hoy en día dedicadas a seguir las huellas que dejó a lo largo de la historia la comunidad de extremeños que se estableció en Hawai, incluso existe un grupo de Facebook para buscar antepasados de esta tierra que emigraron y sus descendientes.

Igual que en la actualidad, en aquella época los flujos migratorios estaban condicionados por el desarrollo económico de cada región y las oportunidades laborales que ofrecía. Este era el caso de la región extremeña. El célebre escritor Miguel de Unamuno decía sobre la Extremadura de entonces: "Las vacas, las ovejas y los cerdos se extienden por la Región expulsando a los hombres", en referencia a la crisis económica provocada por la mala gestión de las tierras por parte de los terratenientes.

Esta situación de crisis se agravó tanto los dos siglos siguientes que en la segunda mitad del siglo XIX abandonaron la Región 150.000 extremeños. Retrato de esta situación a la que se veían abocados los campesinos en aquel entonces lo encontramos en las palabras del periodista del famoso periódico madrileño el Sol, Luis Bello (1.926) en uno de sus artículos "Viaje por las escuelas de España" en el que escribe:

"Si llegamos a la plaza mayor de Brozas muy de mañana, antes de las ocho, estarán allí los braceros en grupos, esperando.

Es la feria de todos los días. A esa hora vendrá- ¡o no vendrá! El capataz del terrateniente: "¡Tantos hombres necesito hoy¡ ¡A tanto pago¡".

Y los demás a holgar, a entretener el hambre, pues en estas villas históricas abundan las familias de jornaleros sin jornal, que no comen en caliente más de treinta días al año.

El siglo XX

A lo largo del siglo XX, se sucedieron tres etapas de la migración en Extremadura: la primera va de 1900 a 1950, con unos saldos migratorios negativos moderados. Es decir, que los y las extremeñas abandonan gradualmente sus hogares para buscar mejores oportunidades fuera, aunque no con mucho entusiasmo, pues en este periodo se sobrevino una guerra mundial (la primera) y una crisis económica (el crac del 29). Por tanto, no será hasta la segunda etapa, de 1950 a 1980, cuando se experimenta una pérdida masiva de población, ya que emigraron unos 550.000 extremeños, lo que equivale a un 40% de la población de entonces.

Fue particularmente intenso el primer lustro de los años 60, debido a una apertura de las fronteras europeas. Esta migración masiva es lo que conocemos hoy en día como éxodo rural, que se produjo en la denominada época del desarrollismo español. De hecho, solamente en estos quince años, entre 1962 y 1975, emigraron unos 750.000 ciudadanos. No cabe duda de que el extremeño es uno de los mayores fenómenos migratorios porcentualmente experimentados en España.

Durante este periodo álgido la migración extremeña fue, por un lado interior, especialmente hacia grandes ciudades como Madrid, Cataluña y País Vasco. Por el otro, también hubo migración hacia el exterior, generalmente hacia países vecinos como Francia, Alemania y Suecia. En consecuencia, durante los 25 años que duró el éxodo rural la comunidad de Extremadura perdió al menos 671.243 personas, casi el 50% de la población de 1950. Algo espectacular, tanto por el volumen de la misma como por el tipo de población que marchó: jóvenes fundamentalmente entre los 20 y 40 años, un hecho que se asemeja, en parte, a lo que sucede hoy.

La actualidad

No obstante, en la tercera etapa (de 1981 a 2000) se ralentiza la emigración y el saldo migratorio se convierte en positivo gracias, principalmente, a las personas extremeñas retornadas y a los numerosos migrantes que llegan, sobre todo, de África y Latinoamérica a estas tierras. Durante esta última etapa del siglo XX además, se tiende a la movilidad dentro de la propia comunidad autónoma, por lo que un número considerable de personas abandonan el campo para establecerse en ciudades urbanas como Cáceres o Badajoz.

Si bien es cierto que resultado de todo este pasado migratorio, la población extremeña está repartida por todo el mundo, pues solamente en Madrid capital encontramos 80.709 personas originarias de esta región. La Extremadura de hoy no es la de ayer, ya que en la actualidad esta comunidad autónoma la forman un total de 1.058.763 habitantes, entre los que encontramos personas procedentes de otras tierras como Rumanía (7.849), Marruecos (7.274) y Portugal (3.076). Esto denota la diversidad de esta región, que desde sus inicios ha crecido con la migración.

Como reconocimiento a este pasado y presente migratorio, la ciudad extremeña de Mérida acoge, los días 11 y 12 de noviembre, en su cuarta edición, el Congreso de Periodismo de Migraciones, organizado por la Fundación porCausa con el apoyo de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID), para abordar la cobertura de un fenómeno tan humano como es el migratorio. Esta es una cita anual no solo para las personas extremeñas, sino para todas las personas, profesionales y entidades de todo el mundo, que dedican dos días a reflexionar sobre la migración y hablar de movimiento, aquello que construye y une a la humanidad.