Con negritas

El percance argelino de Gas Natural

Ni las negociaciones al máximo nivel entre las dos empresas ni las gestiones del Gobierno español han podido resolver todavía de forma satisfactoria para GAS NATURAL su largo contencioso con SONATRACH. La empresa estatal de hidrocarburos de Argelia reclama desde hace tiempo casi 1.500 millones de euros por la actualización del precio de los suministros realizados entre 2007 y 2009. Tras muchos meses de infructuoso tira y afloja, Sonatrach llevó el caso ante el Tribunal de Arbitraje de París, que el pasado agosto dictó un laudo plenamente favorable a sus intereses. Aunque las posibilidades de tumbar esa resolución son escasas, Gas Natural la ha recurrido por si suena la flauta y para ganar margen de maniobra en la desesperada búsqueda de un acuerdo.

Hay que tener en cuenta que el importe de la reclamación de Sonatrach supera de largo los beneficios de la gasista española durante un año, aunque en parte ya está provisionado. Según los cálculos de Gas Natural, el quebranto económico derivado del laudo sería de unos 450 millones de euros sólo en 2010, a los que habría que añadir otros 400 millones en 2012. De todas formas, esas cifras podrían verse aligeradas si la compañía se acoge a la posibilidad de desviar una porción del coste hacia los consumidores, con los inconvenientes políticos y de imagen que algo así siempre conlleva. Lo que parece improbable es que se lo endosen íntegramente a los accionistas de Gas Natural –entre los que figuran REPSOL y LA CAIXA– mediante un brusco recorte de los dividendos.

El recurso ante el Tribunal de Ginebra, que en noviembre de 2009 ya falló contra España en otro pleito planteado a raíz de la rescisión por Sonatrach del contrato para desarrollar el proyecto gasista de Gassi Touil, debería resolverse en el plazo de seis meses. Mientras tanto, Gas Natural no sólo seguirá intentado una solución pactada, sino que debe negociar también los precios aplicables a sus compras a Sonatrach de 2010 en adelante, cosa que añade complejidad al proceso. En cambio, puede beneficiarle la reciente llegada de un nuevo equipo directivo a Sonatrach, tras la destitución hace ocho meses del ministro argelino de Energía, partidario irreductible de la línea dura.