Bankia abre una brecha entre Rato y Guindos

La reforma del sistema financiero español aprobada el viernes por el Consejo de Ministros –tercera desde finales de 2009– ha provocado el primer encontronazo serio entre una de las entidades afectadas y el Gobierno. Con la particularidad de que sus protagonistas son dos viejos conocidos: el presidente de Bankia, RODRIGO RATO, y el titular de Economía, LUIS DE GUINDOS, que en tiempos de AZNAR trabajó a las órdenes de aquel.

La reforma eleva sustancialmente las provisiones destinadas a cubrir el riesgo inmobiliario, con el objetivo de proceder a un saneamiento rápido y supuestamente definitivo de los activos vinculados al ladrillo. El coste de esta limpieza de los balances rondará la nada despreciable cifra de 50.000 millones de euros, distribuidos de forma desigual en función de la basura que cada banco o caja de ahorros tenga escondida debajo de la alfombra.

A Bankia y a su matriz BFA les corresponden en el reparto no menos de 7.000 millones, cifra que queda lejos de sus posibilidades reunir en un solo año, como quiere el Gobierno, salvo que se embarque en alguna operación corporativa. Una de ellas sería la fusión con otra entidad de gran tamaño, pero a ninguno de los candidatos (Santander, BBVA y CaixaBank) les seduce la idea, porque un plato tan pesado se puede indigestar.

Como Rato también prefiere evitar que alguien le dé el abrazo del oso y necesita ganar tiempo, ha anunciado públicamente su propósito de pujar por Unnim, que está pendiente de adjudicación por el FROB. Pero a Guindos esa opción le desagrada y ha hecho saber que no piensa autorizar la operación, amparándose en que Bankia ha recibido ayudas públicas (4.500 millones de euros) y sería mal visto en el mercado.

Lo que no se entiende entonces es por qué el Gobierno ha permitido que el Banco de España abra la puerta que ahora Rato quiere traspasar y que permanecía cerrada a cal y canto hasta hace sólo unos días. Salvo que sea otra decisión poco meditada de MARIANO RAJOY, que tanto se quejaba desde la oposición de las “improvisaciones” de ZAPATERO.