Posibilidad de un nido

Ministra Celaá: intervenga YA la educación en Madrid

La ministra de Educación, Isabel Celaá. EFE/J.J. Guillén/Archivo
La ministra de Educación, Isabel Celaá. EFE/J.J. Guillén/Archivo

Apreciada sra. María Isabel Celaá Diéguez, ministra de Educación y Formación Profesional del Gobierno de España:

Me permito dirigirme a usted como madre de dos hijos en edad escolar, una cursando la ESO y el otro, Bachillerato. Residimos en la ciudad de Madrid y ambos están matriculados en un instituto público. Conste a modo de presentación, además, que mi opción por la educación pública es parte fundamental de su formación.

Me centraré en el mayor, que el curso que viene debería comenzar su carrera universitaria, o aquello que decida hacer con su vida, pero que este año merece recibir la atención educativa que esta sociedad considera digna. Y fíjese que ahí me quedo, en un mínimo de dignidad.

Desde el arranque de este curso académico, mi hijo mayor está llamado a acudir a su centro educativo solo dos días a la semana. En teoría, otros dos días (el quinto se nos perdió por el camino) asiste a clases de forma "no presencial". Sin embargo, esa forma de operar, ya en sí misma injusta, ni siquiera se cumple. En la mayoría de las ocasiones, por falta de docentes. Otras veces, por problemas en los sistemas de comunicación "telemática". En consecuencia, los alumnos madrileños que están en sus mismas circunstancias (no creo que el del instituto de mi hijo sea una excepción) están viendo seriamente mermado su derecho a la educación.

Señora ministra, ignoro si en los institutos concertados o privados sucede lo mismo; ignoro si en los centros de otras comunidades autónomas sucede lo mismo. En cualquier caso, sería cuestión de su incumbencia interesarse por el asunto.

De ahí esta carta desesperada.

Ferviente defensora del sistema autonómico, y de la delegación de responsabilidades de gobierno en general, considero urgente que el ministerio que usted encabeza intervenga la educación pública madrileña. Me baso en el arbitraje del Gobierno de España en nuestra comunidad en cuestiones de gestión de la pandemia, y en concreto en la reciente argumentación del ministro de Sanidad, Salvador Illa, para hacerlo.

Mi petición se apoya en el convencimiento de que la gestión pública de la educación no es menor que la de la salud pública. No ignoro que las competencias a las que me refiero recaen en las comunidades autónomas. Sin embargo, su Gobierno ha intervenido en dicha soberanía cuando ha considerado que resultaba imprescindible. ¿Por qué no sitúan la educación de nuestros menores en el mismo nivel?

Es URGENTE que su ministerio dote a la educación pública de todos los docentes necesarios para garantizar no solo la igualdad de oportunidades, sino el fundamental derecho a la educación. Desatender a una parte de los estudiantes, concretamente alumnos de la pública, sería una negligencia imperdonable por su parte.

Cuando preguntamos qué es necesario para combatir el racismo, el machismo o la violencia, se nos llena la boca con la palabra educación. Lo mismo que cuando nos interrogamos sobre cómo enfrentar el odio, la discriminación, el acoso y demás preguntas vanas para una respuesta en la por la que nadie parece preocuparse: la educación.

Se espera que el ministerio que usted dirige defina y proteja la educación de la generación venidera, sus valores, sus conocimientos, su idea de una sociedad mejor, sus principios éticos, su forma de construir y manejar este país. Que lo GARANTICE.

Es más, se espera de un Gobierno "de corte social" como el presidido por Pedro Sánchez, que su preocupación por el sistema educativo sea notablemente superior a la regulación de los horarios de bares y terrazas. Y no se imagina qué vergüenza me da tener que haber llegado a formular la frase anterior.

Por eso le envío esta misiva desesperada: haga algo antes de que sea tarde.

Un saludo.