Posibilidad de un nido

Ese fascismo de Ayuso

Marioneta que representa a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la protesta convocada por la Marea Blanca en defensa de la sanidad pública y para denunciar la "desastrosa gestión" del gobierno autonómico. EFE/Mariscal
Marioneta que representa a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la protesta convocada por la Marea Blanca en defensa de la sanidad pública y para denunciar la "desastrosa gestión" del gobierno autonómico. EFE/Mariscal

Este lunes Pablo Iglesias anunció que deja la vicepresidencia del Gobierno de España para presentarse a las Elecciones Autonómicas a la Comunidad de Madrid. Hasta tal momento, y desde que la actual presidenta Díaz Ayuso las convocó, se daba por hecho que acabaría ganando las elecciones una coalición de extrema derecha formada por el Partido Popular y VOX. De hecho, la presidenta del PP las convocó porque tenía la misma certeza.

En cuanto se enteró del tremendo, insospechado, cambio de situación, apareció ante los medios de comunicación y soltó las siguientes perlas:

"Iglesias es una persona independentista, afín al entorno de ETA".

"Cree en la expropiación, la okupación, la intervención de la empresa, en el fomento de huelgas o en quemar las calles de Madrid".

"Yo haré pocos debates".

"España me debe una".

Y poco antes había afirmado: "Si te llaman fascista, estás en el lado bueno de la Historia".

Sin duda, todas las frases merecen su bonito marco dorado en el salón de la basureta básica, y sin embargo dos son las relevantes (lo de ETA tiene una caspa que no merece mención, no en vano la Fundación Francisco Franco se declara fan de esta señora).

La primera memorable es: "Si te llaman fascista, estás en el lado bueno de la Historia". Ay, ay, ay, esta España de generales con hambre de fusilamiento, sembradas de fosas comunes y añoranzas de dictador enano. Díaz Ayuso pertenece a esa parte no pequeña del país que considera mejor ser fascista que luchadora por los derechos humanos; esa parte no pequeña del país que sueña con cárceles y reclinatorios. Se llaman fascistas, y así se reconocen entre copas cuando se juntan a beber, jajaja.

Pero ella da un paso más. Admite que la llamen fascista y considera que es bueno. No es frivolidad. Es fascismo. No es, por supuesto, un desliz, es fascismo. Llevo toda la vida escuchándome que "en España no existe la extrema derecha". Hasta que sí, hasta que ha sacado la cabeza porque una nueva generación (no la mía, dicho sea de paso, ni la de La Movida etc) ha exigido mandar al dictador al moridero que merece; hasta que una nueva generación ha llegado al Congreso exigiendo una dignidad que no se anda con chiquitas. Conste que aquí no hay menoscabo hacia los que lucharon antes. Sencillamente esto ha cambiado y ya ningún Carrillo se atrevería a definirse "Juancarlista".

A Díaz Ayuso le gusta estar en la banda de los fascistas. Y eso representa. Y eso es. Bien está que lo deje claro sin recato.

Pero hay más, y es mucho. Muchísimo. De hecho, es más de lo que habíamos visto y no debería pasar desapercibido.

"España me debe una".

¡¡"España me debe una"!!

Nada más y nada menos. No al PP. No a su Madrid convertido en una caricatura del nacionalismo más rancio. No a su Gobierno de la Comunidad. España le debe una a ella. Ah, la magnífica araña de la primera persona. Teje una telaraña donde una acaba quedando pegada, para bien o para mal. Para bien si se trata de urdir la intimidad. Para mal si se desprecia al resto en un trabajo que se supone común; más, si se desprecia a quien te coloca donde estás.

Cuando Díaz Ayuso afirma que "España" le "debe una" a ella, a ella y solo a ella, revela su idea de dictadorzuela. Solo hay que sumarle lo de su pertenencia al bando de los fascistas, proclamado por ella misma en horario de máxima audiencia, para contemplar el retrato de lo que es.

Todo fascismo necesita su autorreconocimiento explícito y un personaje mesiánico sin complejos. Ahí la tenemos.