Posibilidad de un nido

Asesinato del pacifismo en agüita caliente

Civiles ucranianos reciben instrucciones para el uso de armas durante unos ejercicios de entrenamiento militar para civiles en Kiev.- EFE

Un principio para este artículo bien podría ser el siguiente: ¿Con qué nos defendemos, con armas o con pensamiento? ¿Con armas o con conocimiento? ¿Con más ejército o con una población más culta? ¿Qué es, por cierto, defenderse y de qué?

Podría, y sin embargo es un arranque que jamás se le pasaría por la cabeza a estas alturas a nadie sensata. Si empiezas un artículo así, a población lectora pensará que puede deberse a dos cosas: que a tu edad provecta y habiéndote manifestado en los sesenta contra la guerra de Vietnam, bastante tienes; o que eres de la que piensan que los gallos violan a las gallinas.

Nuestro NO, en caso de existir, es un NO a la GUERRA, a una guerra determinada, en ningún caso NO a las GUERRAS, en plural. Las guerras se dan por supuestas, son incuestionables y forman parte intrínseca de nuestro modo de vida. Alguien tiene que morir para que, al abrir el grifo de agua caliente en tu cuarto de baño, el agua salga efectivamente caliente.

Según el último informe de Amnistía Internacional, "España se ha situado en el último quinquenio como séptimo país exportador mundial de armas. En 2020 alcanzaba una cuota del 3,2% global equivalente a 3.600 millones de euros ligeramente inferior a la media anual de 4.000 millones del último lustro (en 2008 no llegaba a 1.000 millones)". ¿Nos preocupa eso? A la vista está que nos ocupa un pimiento mientras siga saliendo agua caliente del grifo exacto.

Sin embargo, esas son las preguntas que cualquier Gobierno decidido a cambiar una sociedad y hacerla mejor y convertirla en un lugar donde su población viva en paz debería hacerse. Pero no se las hacen.

¿Qué votamos? Siempre que repaso el porcentaje de presupuestos que van a cada partida me lo pregunto. Me pregunto a quién votamos y qué es lo que proponen, o sea, si verdaderamente nos detenemos a pensar seriamente en sus propuestas cuando elegimos una u otra papeleta. Porque desde luego el PSOE, segundo partido más votado del lo que llaman "espectro de izquierdas", je, no se detiene a plantear un cambio serio en la sociedad, no traza una sociedad nueva y se encamina hacia allá. Sencillamente retoca un poco de aquí y un poco de acá.

La cuestión es la que sigue. En este punto, en este artículo, yo podría decir que prefiero que se destine más fondos a Educación que a Defensa. Y eso entraría en un posible programa de Gobierno digamos progresista. Pero me paro a pensarlo y rectifico: Quiero que toda la educación en España sea pública y gratuita, incluidos los estudios universitarios. No es tan exagerado. Sin ir más lejos, en nada menos que 13 países europeos la Universidad pública es gratuita: Alemania, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Suecia, Escocia, Chipre, Grecia, Malta, Polonia, Eslovenia, Eslovaquia y República Checa.

Podría incluso pedir a la opción política que elijo que sólo exista educación pública. En Irlanda, la católica Irlanda, el 100% de la educación es pública. En Reino Unido, Francia, Alemania, Finlandia, Polonia y Portugal, más del 80%. Así que no resulta descabellada mi exigencia. Si todo el mundo recibiera la misma educación, ni no hubiera distinciones dependiendo de la riqueza de cada familia, la sociedad sería verdaderamente democrática y se podría hablar sin sonrojo de igualdad de posibilidades.

Pongamos que, vistos el Estado y la Historia de esta España nuestra, mi deseo resulta una exageración, aunque podríamos ir avanzando hacia allí, qué duda cabe. Pero resulta que ni siquiera se puede plantear pongamos que al PSOE un programa político que elimine la escuela concertada, que incluya la retirada de fondos a las escuelas privadas católicas, que de hecho se pagan con dinero público.

De eso se trata. Podría decir que prefiero que se gaste más en Educación, y en eso nos quedamos. No nos preguntamos en qué Educación. Con que se gaste más en Educación nos basta. Hasta ese punto. El espectro de lo posible se ha ido adelgazando para las ideas más llamémoslas de izquierdas y la idea de un supuesto "centro" ha corrido tantísimo hacia la derecha que cualquier reclamación que resultaría sensata parece descabellada, propia de hippies trasnochadas en granjas sin cobertura.

Por eso el Ministerio de Defensa, con Margarita Robles al frente, ha decidido duplicar el gasto en Defensa. Porque saben que nadie saldrá a la calle. Porque saben que nadie osa ya declararse pacifista. Porque saben que sabemos lo del agua caliente y lo hemos aceptado. Porque ya han conseguido que optemos entre lo malo y lo insuficiente sin pararnos a pensar. Porque el pacifismo no murió, al pacifismo lo hemos matado. Nosotras, nosotros, cocido en agüita caliente.