Posibilidad de un nido

Gracias, Dolores Delgado, de parte de mi cuerpo roto

MADRID, 19/07/2022.- Fotografía de archivo (24/07/2020), de la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, que ha presentado este martes su renuncia al cargo por motivos de salud. EFE/Emilio Naranjo
MADRID, 19/07/2022.- Fotografía de archivo (24/07/2020), de la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, que ha presentado este martes su renuncia al cargo por motivos de salud. EFE/Emilio Naranjo

"Me da igual lo que digan, renuncio porque mi cuerpo está roto". La frase es de Dolores Delgado, hasta el momento fiscala general del Estado. Se la ha dicho al periodista de El País, José Manuel Romero, este miércoles 20 de julio después de renunciar a su puesto.

"Mi cuerpo está roto".

Ayer publiqué un artículo sobre la dimisión de la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra. Está embarazada. Su cuerpo. Después leí la declaración de Dolores Delgado. Su cuerpo. Han sido tantos, tantísimos años, toda una vida, esperando este momento. ¡Madre mía! Sus cuerpos. Hacía falta que llegara una mujer poderosa para atreverse a tal declaración.

Admitir públicamente "mi cuerpo está roto" es un acto de tamaña hondura que he sentido los surcos de su horca de labranza abrir la tierra de mis carnes y también las carnes que me precedieron y que a la vez son yo.

Una fiscala general del Estado dice "mi cuerpo está roto" y al decirlo cada cuerpo es susceptible de romperse. Más aún, de estar ya roto. Carajo, lloro, cuantísimas vidas esperando.

¿Sabes, Dolores Delgado? Hace ya mucho tiempo, todo el tiempo del mundo, hubo una mujer que entendió que su vida era arrastrarse con la espalda partida, el útero colgando, las rodillas incrustadas de cristales negros. ¿Sabes más, fiscala General? Esa mujer éramos todas las mujeres, y ese cuerpo, su cuerpo, se llamaba dolor. Nuestros cuerpos se llamaban dolor, se llamaban silencio.

Lo tuyo, fiscala Dolores Delgado, me interesa del mismo modo que lo que me importa de la dimisión de Lastra, lo que late en su cuerpo, nada que ver con cargos y bobadas. Lo tuyo, fiscala Delgado, dinamita la misma superwoman que le contaba ayer a Lastra, pero al revés de lo que me pasa con ella, a quien le saco más de diez años, tú eres mayor que yo. Cinco años me sacas de ventaja. O sea, sí hemos aprendido.

Hace ya mucho tiempo, todo el tiempo del mundo, hubo una mujer que soñó con la posibilidad de ejercer el trabajo de un hombre. Todos los trabajos de los hombres, y sobre todos ellos, aquellos que tuvieran que ver con la Justicia. Pasaron los siglos y tú, Dolores Delgado, llegaste a hacerlo, de la misma forma que hay ministras de Trabajo, empresarias, banqueras, editoras que deciden sobre qué se publica y qué no.

Ah, Dolores Delgado, pero cada paso necesita dar espacio al siguiente. Leo, leo, leo, vuelvo a leer tu desahogo y querría bailar contigo. Que la fiscala general del Estado declare, en una entrevista, como razón para dejar su cargo, que su cuerpo "está roto" lo dinamita todo.

Nuestros cuerpos están rotos.

Gracias, Dolores Delgado.

Gracias de parte de mi cuerpo roto.

Gracias de parte de mi cuerpo adiestrado para no admitir sus múltiples fracturas.

Gracias porque además no lo necesitabas.