Posibilidad de un nido

Nos tratan como a criaturas

Unas 200.000 personas según la Delegación de Gobierno marchan durante una manifestación contra el desmantelamiento de la Atención Primaria en la Sanidad Pública, a 13 de noviembre de 2022.- EUROPA PRESS

Toda manifestación es política. Me duele la ignorancia. No hay cómo pedir hora para esta dolencia. Tenemos una herida social. Y metido en la herida tenemos un chupete. ¿Por qué sucede esto? Basta ya, carajo, basta ya. Ha pasado mi amiga GCC por Madrid este fin de semana invitada por el Festival Eñe. Es una de las mayores escritoras actuales que conozco. "Esto de España es como aquello [Latinoamérica] pero en kinder". Quería decir "infantil", pero no dijo infantil porque quizás es demasiado infantil decir infantil. Quería decir "acolchado" pero no lo dijo porque estaba invitada a un algo llamado festival de aquí.

Toda manifestación es política, pero varios cientos de miles de personas se manifiestan en Madrid en favor de la Sanidad pública y el reproche mayor es precisamente ese, que se trata de un acto político. Nos ha jodido mayo con las flores. Si se tratara de un acto gastronómico habríamos llevado cazuelas de garbanzos. Hace falta ser idiotas. No me refiero a quienes difunden tal argumento, sino al resto. Hace falta ser idiotas para que alguien que nos gobierna tache una manifestación de acto político. ¿Qué somos? ¿Somos criaturas bobitas de baba? ¿Somos gatitos de una red social? ¿Somos seres humanos con las páginas aún en blanco? ¿Qué carajo somos para que osen lanzarnos tal mensaje?

Soy una mujer madura de izquierdas, soy la roja insoportable de las tertulias televisivas, soy una escritora española con una docena de libros publicados, soy aquella que ha evitado cualquier cargo público, soy la madre que no permite un argumento al que le cruja una pata, soy la comunicadora que lanzó el movimiento #Cuéntalo, soy la desahuciada que narró sus miserias. Todo eso soy y no soy nada, nada de nada, una mota del polvo que conforma toooodo esto que se va devorando a sí mismo.

Pero eso soy.

Al menos eso soy.

Y siendo eso no permito que me traten como a una cría de mierda con el moco colgando. Pido además respeto por mis semejantes, mis iguales, sean quienes sean, vengan de donde vengan, opinen lo que opinen.

Basta ya, por lo que más queramos. Socialmente. Basta ya.

En Madrid han salido a la calle cientos de miles de personas en apoyo a la Sanidad pública y la respuesta de sus gobernantes –tanto la presidenta Díaz Ayuso como el alcalde Almeida– ha consistido en eructar la última lechecita del biberón de turno. No pienso enumerar sus regüelditos, esa forma que tienen de dibujar la sociedad cuyos fondos gestionan. Me niego a seguirles el paso. Soy muy mayor. ¿Qué nos está pasando? Somos ya muy mayores casi todas, casi todos.

Parémonos aquí, a estas alturas.

El problema no es esa cantidad de basurita baby que sus medios lanzan, sus párvulos razonamientos, la manera sonrojante de argumentar que venden. El problema es que lo hacen porque les funciona. ¡Ay, ay, ay, les funciona! Con nosotras, nosotros, les funciona. Ahí está el problema.

Después de soportar los supuestos "análisis" de los gobiernos madrileños sobre la tremenda manifestación en favor de la Sanidad pública, pienso en nosotras, nosotros, en las personas que llevamos años de curros e impuestos al lomo, en nuestros padres y madres que vivieron violencias, en la herencia cultural, en mi hija y mi hijo. Me pregunto: ¿Cómo osan? También me pregunto por la convivencia. Y también hasta cuándo.