Opinión · Posos de anarquía

La chilaba de Europa

Hoy se ha sabido que el Gobierno español envió hace unos meses al secretario general de Presidencia, Bernardino León, a Siria con el objetivo de compartir un plan de transición para Al Asad. Lo hizo en ‘misión secreta’, pues no ha trascendido hasta esta semana, aunque ya entonces las impresiones de León a su regreso no fueron muy halagüenas. Lo que ya dice mucho, pues el tono conciliador de León si por algo se ha caracterizado es por ceder parcelas algo más que cuestionables cuando negocia con regímenes criticados por su respecto a los Derechos Humanos.

No podemos olvidar que, tras el violento desmantelamiento del Campamento Agdaym Izik por parte de Marruecos, fue el propio Bernardino León quien llamó personalmente a los periódicos que Mohamed VI había autorizado al dictado, con nombres y apellidos de los periodistas. Entonces, el secretario general de Presidencia fue cómplice de la censura mediática del régimen alauita y todo, para nada, pues una vez enviados los periodistas ‘cribados’, las autoridades marroquís tampoco les dejaron entrar en El Aaiún.

Aquel fue un punto negro en el historial de León, que no ha sido óbice para que promocione justo antes de que el PSOE presumiblemente ceda el poder en el 20-N, según las encuestas, a enviado especial de la Unión Europea para el Mediterráneo Sur, cuyo objetivo es involucrar al máximo a la UE en la Primavera Árabe. Pero hete aquí que, de nuevo, León se topa con Marruecos. Y es que enfrente tiene al marroquí Youssef Amrani, secretario general de la Unión por el Mediterráneo. Amrani que era secretario general del ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos cuando sucedieron los hechos de Agdaym Izik y que ahora, desde su nueva responsabilidad se ha lamentado de que la reacción de la UE ante las revueltas árabes haya sido muy lenta, mucho más que con la caída del Muro de Berlín, compara.

León se encuentra ahora en el mejor de los escenarios para poder dar rienda suelta a sus concesiones. Si por algo se ha caracterizado la UE es por tener bastante mano izquierda con el régimen de Mohamed VI, midiendo con diferente rasero informes objetivos de Human Rights Watch, a los que resta credibilidad aún cuando vienen de la misma organización que emite los informes sobre los que se ha basado Europa para apoyar la guerra de Libia, por ejemplo.

Y mientras, Marruecos anunciando elecciones anticipadas en noviembre -nueve días antes que en España- y con una relajación extrema en temas de inmigración, según advierte el propio Gobierno español. ¿Cuáles serán los próximos movimientos de Mohamed VI tras ver cómo el Movimiento del 20 de Febrero no se disipa? ¿Cómo reaccionará el rey alauita al estar en el punto de mira internacional por el repunte de terroristas afines a Al Qaeda dentro de sus fronteras? Si pierde el aval de tapón a la inmigración, como denuncia la Administración Zapatero, y además, también el de freno al terrorismo, ¿seguirá gozando de tantas concesiones?