Posos de anarquía

Palestina y los depravados

Hoy tendrá lugar en la ONU una votación histórica tras la cual Palestina podría adquirir el estatus de Estado observador en las Naciones Unidas; no es ni mucho menos tanto como ser miembro de pleno derecho pero sí suficiente para poder llevar a Israel al Tribunal Penal Internacional. En contra habrá países como EEUU (sí, la del Nobel de la Paz Obama), Alemania (sí, la de la señora feudal del otro Nobel de la Paz, la Unión Europea) (UPDATE: apunta un comentario que finalmente también Alemania se abstendrá), Canadá, Guatemala, Colombia, Panamá y, cómo no, la propia Israel. Reino Unido, casi con toda probabilidad, se abstendrá, en un ejercicio penoso de integridad política y moral. Recientemente, mi colega Olga Rodríguez escribía un memorable artículo titulado El miedo a tomar partido provoca monstruos. Ella se refería al periodismo, pero tambiénse puede aplicar a las Relaciones Internacionales.

¿Y España, qué votará? Votará Sí, aunque al Gobierno no le ha resultado nada fácil llegar a esa decisión. De hecho, el otro día, en una de las ruedas de prensa (la compartida con el turco Erdogan) en las que Rajoy ha estado más nervioso y desorientado -ni siquiera sabía cuándo le preguntaban a él-, vaciló y no fue capaz de responder si apoyaríamos o no a Palestina.  Finalmente , Margallo, que a pesar de sus clamorosos patinazos -como todo lo referido con el Sáhara Occidental- pasa por ser uno de los tipos más competentes en el Ejecutivo español (también contribuye a ello el penoso plantel, claro), ha conseguido imponer el sí.

Como ya habrán imaginado ustedes, Aznar ha intoxicado el debate, pues el ex presidente es un incondicional defensor siervo de Israel. No me cabe la menor duda, conocido su talante de 'conmigo o contra mi', que algo de convicción política hay en su decisión de querer negar a Palestina lo que le corresponde legítimamente, pero de lo que estoy aun más seguro es de que es su ansia de poder y riqueza lo que más le impulsa a ello. A fin de cuentas, sus intereses en EEUU están ligados al lobby judío y para muestra, un botón: ¿Quién le ha subido el sueldo casi un 8% a Aznar este mismo año, en plena crisis económica? El magnate Murdoch, que le abonará la friolera de casi 200.000 euros anuales por su cargo como consejero no ejecutivo de News Corporation... y por todos es conocida la tendencia de Murdoch de criminalizar en sus medios de comunicación todo y a todo el que huela a pro Palestina, a veces, incluso, de manera ilegal,  como se demostró en Reino Unido con el escándalo de News of the World.

Nuestro Gobierno no es mejor que Aznar, ni siquiera porque vaya a votar Sí. No lo hace por un sentimiento de Justicia internacional, sino que también le mueven los intereses económicos. Más allá de tratar de ganar apoyos de cara a las elecciones que tendrán lugar en 2014 para entrar en el Consejo de Seguridad de la ONU para el bienio 2015-16, donde nuestro Gobierno tiene la mirada es en Egipto. A fin de cuentas, ese parece ser el país donde a corto plazo se acometerá un proyecto de tren de alta velocidad, similar al de La Meca en el que ya trabajan empresas españolas (lo que también tuvo sus contrapartidas, no fue sólo por una cuestión de competitividad). A la hora de adjudicar las obras, Egipto siempre mirará con más cariño a una España pro Palestina que a una que hoy votara a favor de Israel.

Si la tajada hubiera venido esta vez del lado israelí, otro gallo cantaría y, entonces, nada importarían los 6 millones de refugiados palestinos esparcidos por el mundo sin poder regresar a sus hogares porque Israel se lo impide. No tendría ningún peso que Israel esté ejerciendo una ocupación a todos los efectos ilegal; de hecho, lo que se reconocerá hoy -esperemos- es una Palestina que tan sólo es el 22% del territorio histórico, porque del otro 68% se ha apropiado Israel.

Esta vez, la diplomacia mercenaria y depravada de España cayó del lado de la Justicia, pero mucho me temo que no siempre será así.