Opinion · Posos de anarquía

PP suspende la primera prueba del algodón de su unidad

La unidad que quiso representar Mariano Rajoy en su teatrillo de la Junta Directiva Nacional de la semana pasada suspende en su primera prueba del algodón institucional (aunque ni 24 horas tardó Alberto Núñez Feijóo en admitir que la financiación del PP había sido un error). Hoy llega al Congreso la proposición de ley que contempla la reforma parcial de la Ley del Aborto y el PP no votorá en bloque a su favor. Al menos tres diputados populares romperán la disciplina del partido después de que solicitaran la libertad de voto y éste les fuera negada. Ya saben, unidad ante todo.

La reforma parcial que se presenta hoy básicamente retira la posibilidad de que una menor pueda abortar sin el consentimiento de sus padres o tutores, pero mantiene el resto de la ley aprobada en la anterior legislatura y que tanto exaspera a los llamados «provida». El diputado por Gipuzkoa José Eugenio Azpiroz es uno de los díscolos y no duda en afirmar que Rajoy «incumple el compromiso con los ciudadanos al no cumplir con su programa electoral». Según indica, «el señor Zapatero aprobó una ley que no venía en su programa y el PP no hace lo que figura en el suyo».

No deja de resultar curioso que Azpiroz  sólo se preocupe de los incumplimientos del programa del PP en lo relativo al aborto y no sólo eluda, sino que aplauda, el resto de los incumplimientos o, por ser más precisos, el programa oculto con el que los de Génova se hicieron con el poder. Un programa que, entre otros hechos, haya sumido a España en los mayores índices de pobreza y desigualdad en toda la historia de la Democracia. La situación es tan dantesca que a este paso cumpliremos cuatro meses sin que sindicatos y patronal hayan aprobado una subida del sueldo que ni de lejos se acercará siquiera al 1%, mientras que 2014 fue el año que más impuestos pagamos, más incluso que en los años de bonanza como en 2006.

Sea como fuere y volviendo al asunto del aborto, Azpiroz y sus compañeros provida se enfrentarán a sanciones entre 100 y 500 euros por romper la disciplina de voto. Falta por saber si directamente votarán en contra o, lo más probable, se ausenten de la votación, lo que en esencia viene a ser como tirar la piedra y esconder la mano. Un ejercicio que no es exclusivo del PP, como tampoco lo es la deleznable práctica de la abstención cuando, en realidad, ésta lo que hace es apoyar la opción ganadora.

La unidad de Rajoy ha llevado a que Azpiroz admita que se sienta «decepcionado y frustrado con mi partido» y no alcance a entender por qué se retiró la reforma de Ruiz-Gallardón (entre otras cosas porque «ni se ha razonado, ni se ha explicado»). El diputado por Gipuzkoa se limita a ironizar con un «a lo mejor yo no soy muy listo».

Lo cierto es que hoy se le colará a Rajoy más ruido en una precampaña electoral que ya trae una buena banda sonora. Y es que si por algo se caracteriza el arranque de esta precampaña es por romper la unidad de Génova. Si Rajoy se aferraba a las siglas del partido como la guía hacia el éxito electoral, algunos de sus candidatos al 24 de mayo esconden el logo del PP todo cuanto pueden, tratando de desvincularse de la política nacional… señal de que hay aspectos de los que no sentirse tan orgulloso.