Opinion · Posos de anarquía

El cobijo de Twitter al nazismo y la penalización a quien lo combate

Hoy no podré tuitear el artículo que lee. Ni éste ni ningún otro. Desde hace tres días, Twitter ha bloqueado mi cuenta. Tras replicar a tuiteros neonazis que me insultaban y trataban de intimidarme con amenazas de paliza, después de haber publicado la columna Hogar Social Madrid se toca y se larga, soy yo quien parece haber incumplido las políticas de esta red social.

“Guarro de mierda, te deseo que el próximo brindis lo hagas con los ojos en las manos y cagando sangre”. Este es uno de los muchos tuits que he venido recibiendo desde la publicación del artículo en el que mostraba mi satisfacción por el hecho de que un puñado de neonazis fuera desalojado de un edificio okupado en el que desplegaban su xenofobia, su ideología del odio, intentando camuflarla bajo una obra social “sólo para españoles”.

No deja de ser curioso que esta cuenta, por ejemplo, siga activa. La mía no. A lo largo de diversos tuits fui esquivando amenazas e insultos, indicando que estaba “un poco cansado de que con ese lenguaje de corta y pega y la media neurona que os queda, perjudicada, creáis que podéis intimidar. ¡Venga ya, hombre!”.

Llegado un punto, el tono de mi tuit se endureció, pero huyendo de aplicar la violencia que otras personas insitían en querer tener conmigo.

El tuit en cuestión por el que Twitter ha bloqueado mi cuenta desde hace días -y que no puedo insertar por haber sido eliminado por Twitter- decía “Te lo diré rebajando el lenguaje a tu nivel xa q hasta tú lo entiendas: afortunadamente para ti, estoy muy lejos (y no hablo de distancia) de demostrarte a hostias el pedazo de basura q eres. A día de hoy, una docena de caracteres me bastan. Este tuit es un exceso”.

Previamente y como he indicado antes, ya había eludido también el uso de la violencia, cuando trataban de provocarme reclamándomo “más cojones” para estar cara a cara:

Sea como fuere, Twitter y sus políticas no sólo dan cobijo a neonazis violentos sino que, además, bloquea a quienes les hacen frente, a quienes desnudan lo miserables que son este puñado de indeseables. Me entristece que una compañía que factura cerca de 2.500 millones de dólares al año no sea capaz de implantar los mecanismos necesarios para que depurar las denuncias de uso incorrecto que recibe.

Ni siquiera le pido a la red social lo que a todas luces sería deseable, esto es, que proactivamente fuera capaz de cerrar las cuentas de quienes hacen apología del nazismo y realizan amenazas, incluso, de muerte. Ni siquiere le pido eso; pero sí, al menos, que cuando estas personas denuncian a otras por el simple hecho de haberlas desenmascarado, comprueba la verisimilitud de estas denuncias. No es el caso y el resultado es que Twitter da cobijo a neonazis eliminando cuentas de quienes los combaten. Mal asunto eso.

Tuiten este artículo, les pido que lo hagan por mí, puesto que yo no podré ni siquiera ver cómo ustedes lo comparten, cómo ustedes publican en Twitter cómo es ella misma quien incumple sus propias políticas de uso… o no, porque no es la primera vez que la red social recibe acusaciones de cerrar cuentas por motivos políticos, como de hecho sucedió la semana pasada a quienes animaban a que el aborto de despenalizara en Argentina. Qué lástima.