Opinión · Posos de anarquía

Corrupción Paquí Pallá y más allá

Esperanza Aguirre, en una imagen de archivo.-EFE

El Partido Popular (PP) hace trampas y eso, en una democracia, es intolerable. El último informe de la Guardia Civil, que revela hoy El País, no puede ser más demoledor: Esperanza Aguirre obtuvo su mayor victoria electoral en Madrid con un PP gastando en la campaña el doble de lo estipulado por ley y, además, falsificando facturas.

El máximo que permitía la ley era de 3,23 millones y el PP liderado por Aguirre, no sólo gastó casi el doble (6,2 millones), sino que en el Tribunal de Cuentas sólo declaró 2,98 millones. Además, el dopaje político no quedó únicamente en esa trampa: además, lo hizo con sustancias prohibidas, esto es, con 1,35 millones de euros en facturas falsas. Unas facturas falseadas que, a medida que avanzan las investigaciones en cualquiera de las tramas de corrupción del PP, vemos que al partido le resultan tan familiares como acudir los domingos a misa para expiar su culpa. Hipócritas.

Por si esto no fuera poco, mientras la ciudadanía sufría -y sufre- para poder cumplir con sus obligaciones fiscales, según los informes de la Guardia Civil, en el PP de Madrid se pegaban la vida padre, corriéndose juergas (cenas de Navidad…) con el dinero de las subvenciones que recibía Fudescam (Fundación para el Desarrollo Económico y Social de la Comunidad de Madrid). El secreto a voces de que aquella fundación se creó para la financiación ilegal del PP lleva más de una década flotando en el ambiente. Y su electorado continúa prestándoles apoyo. Y sus líderes y lideresas siguen escurriendo el bulto, mintiendo con ese discurso cínico de que es el PP quien más ha contribuido contra la corrupción. Falso; en realidad, todo apunta a que ha sido el que más ha hecho por la corrupción, por vivir de ella y con ella.

Por si el cuadro dibujado no fuera ya lo suficientemente indignante, aun hay más. Cuando la clase política comete sus tropelías, cuando despliegan estas tramas de corrupción se ríen de la ciudadanía al completo, pues esquilman el dinero público mientras la miseria campa a sus anchas en España. El PP, además, nos insulta, nos escupe su impunidad: eso hizo, por ejemplo, presentando facturas falsas con una sociedad tapadera llamada Paquí Pallá SL. ¿Habrase visto tamaña desfachatez?

Quienes no votamos al PP somos grandes damnificados de esta banda criminal en que se ha convertido el PP, perfectamente engrasada para delinquir, para mentir desde el número de militantes (de sus famoss 800.000 no llegaron ni a 60.000 en sus Primarias…) a sus obligaciones tributarias. Al menos, no tenemos esa sensación de corresponsabilidad por mantenerlos en el poder o no se nos queda esa cara pánfila de sabernos estafados, de que nos la colaron. La gran pregunta es ¿cuántos de sus millones de votantes siguen apoyando a pies juntillas a un partido que ha robado a España a manos llenas?