Opinion · Posos de anarquía

Capillitas a las urnas

Procesión del Coño Insumiso.

En tiempos en los quese reparten carnés de constitucionalistas, Europa Laica vuelve a dar una lección en esta materia, precisamente, a quienes están expidiendo estos reconocimientos. Ha sido esta organización la que ha cuestionado ante la Junta Electoral Central si es conveniente que l@s candidat@s a las elecciones asistan a las procesiones de Semana Santa.

Es preciso matizar que nadie está cercenando la libertad religiosa de nadie: todo el mundo puede asistir a esos actos festivos, que tienen mucho más de lúdicos que de religiosos, pues la cantidad de creyentes impostados que acuden a esta tradición diría que supera a quienes viven el acto religioso. Todo el mundo puede asistir, decía, pero no en calidad de candidat@s, que es como lo hacen. Tampoco como cargos públicos. Basta ya de candidat@s presumiendo de capillitas y de capillitas en las urnas que hacen uso de su fe. Pecador@s.

En un Estado aconfesional, ver a cargos públicos (desde alcaldes, a concejales, ministros o tenientes de la Guardia Civil…) encabezar procesiones debería ser inconstitucional. Nunca los he visto acudir como civiles normales, sino haciendo ostentación de su cargo y ocupando lugares de privilegio. Es un error; especialmente cuando vemos cómo durante el año ya se ganan el voto católico de otras maneras:

Hemos visto condecorar a Vírgenes; hacer la vista gorda ante la homofobia e, incluso, la pederastia en el seno de la Iglesia; incluso, quitar partidas presupuestarias destinadas a la inclusión de las familias más desfavorecidas para desviarlas a cubrir las obras de una iglesia…

Ojalá viéramos tanto interés de la clase política por personarse para evitar un desahucio, reclamar una Educación pública de calidad o parar la privatización -encuabierta o descubierta- de la Sanidad pública. Allí no la vemos ni a título personal ni presumiendo de cargo.

Tampoco la veremos en la Procesión del Coño Insumiso, esa que ha sido perseguida por los extremistas religiosos que confunden la libertad de expresión con su esquizofrenia de sotana rancia. ¿Y saben qué? Tienen más motivos para cudir como cargos públicos y candidatos a la Procesión del Coño Insumiso que a la del  Cautivo o el Cristo de Mena, porque la primera defiende libertades civiles básicas mientras que las segundas no. Quizás no es más que un reflejo de sus prioridades. Ténganlo en cuenta.