Opinion · Posos de anarquía

El Ibex que pone y quita gobiernos

Bolsa de Madrid. EFE/ Chema Moya

Los peores temores de Unidas Podemos se van tornando en realidad. Es más, los miedos más perturbadores de la propia militancia del PSOE se pueden rozar con la yema de los dedos: PSOE podría pactar con Ciudadanos (Cs) para no salir de La Moncloa.

Ya ni siquiera resuenan en la cabeza de Pedro Sánchez los gritos ensordecedores de su militancia en Ferraz reclamando que «con Rivera no». Y no resuenan porque se ha metido en su cabeza otra vocecilla, más sútil, más hipnótica: la del Ibex 35, que exige un pacto con Cs, que huye de Unidas Podemos como alma que lleva el diablo… por algo será: recuerden la máxima, cuanto mejor le va a la clase trabajadora, más llora el empresariado. Y con Unidas Podemos, le faltarían pañuelos, pues habría más coto a sus continuos abusos.

Olvida Sánchez que quien le ha aúpado hasta La Moncloa no ha sido, precisamente, el Ibex; han sido los que la noche del 28 de abril estaban celebrando la victoria del PSOE y echaban pestes del partido naranja, tan desleal como volátil. Olvida Sánchez que su rival interna, Susana Díaz, hace mucho tiempo que vendió su alma al Ibex 35 y que fue ella la que lideró el motín a bordo que lo sacó por la puerta de atrás de Ferraz en una jornada lamentable para el partido socialista.

Mientras, Unidas Podemos no lo pone fácil. Es más, tiende alfombra roja para que Albert Rivera pacte con PSOE. La falta de autocrítica por unos pésimos resultados electorales (en locales, autonómicas, generales y europeas) y el inmovilismo en su capacidad de negociación con Sánchez abre la puerta de La Moncloa a Rivera que, si bien no entraría en el gobierno, podría salir con un programa pactado debajo del brazo (lo que ni siquiera se ha planteado Pablo Iglesias) apuntándose tantos cuando se vaya cumpliendo. Y el Ibex, tan contento.

Esta última reflexión me lleva al artículo por el que tantos insultos me llovieron, a pesar de que siempre pensé que la izquierda era mucho más autocrítica que la derecha -de hecho, esa es la causa de parte de sus continuos harakiris-. Pablo Iglesias ha cerrado un ciclo en Podemos; diría que Alberto Garzón también en Izquierda Unida. Es hora de recuperar la esencia perdida de ambas formaciones y parar la sangría de votos que  sufren. Y parte de esa esencia es avanzar en justicia social, no hacerse con uno o dos sillones en un Gobierno en el que desde dentro no tendrá mucho más peso que desde fuera.

Para terminar, vuelvo con Sánchez y cómo puede llegar a decepcionar a sus más convencidos votantes con un abrazo al ‘susanismo’. Pactar con Cs lo convierte en su rival interno; no lo hace mejor que Susana Díaz, tan servil al Ibex 35 que, en cuanto pudo, le fue infiel con la extrema-derecha. Y es que el Ibex 35 es así: sólo le es fiel al capital, al dinero, sin pareja y yendo de cama en cama con la mayor de las desfachateces prometiendo amor eterno. Hasta la aparición de Ciudadanos, ese Ibex que pone y quita gobiernos lo había hecho entre bambalinas; desde la llegada de Rivera, lo escenifica con Cs. ¿Se venderá tan barato Pedro Sánchez?