Opinion · Posos de anarquía

La democracia escuece a la derecha en Navarra

La derecha está que trina. Cuando la democracia se vuelve en su contra, saca a ETA a pasear. Es lo que ha sucedido en Navarra, apeada del gobierno la tríada UPN-PP-Cs por mecanismos dictados por la mismísima Constitución. Geroa Bai (marca de PNV en Navarra) presidirá el Parlamento foral, en la Mesa de la Cámara estará EHBildu y la socialista María Chivite gobernará la Comunidad. La derecha suda frío y traga bilis.

Nada como la democracia para desenmascar a quienes no lo son. Si algo he defendido en este espacio durante años es que la derecha usa la democracia hasta que deja de resultarle útil. Tienden a confundir que ser demócrata es sólo votar cada cuatro años y se dejan por el camino desde la legalidad de las fuentes de financiación, a la libertad de expresión o la defensa de los Derechos Humanos (DDHH).

La derecha se las prometía muy felices pensando que su coalición gobernaría en Navarra… pero no. Su desplazamiento a la oposición ha caído como un jarro de agua fría y ¿cómo pretenden entrar en calor? Arropándose otra vez con ETA, la banda terrorista desaparecida. En un intento chusco, torpe e impropio de cualquier demócrata, compara la relación de PSOE con EHBildu con que mantienen PP y Cs con Vox. Los medios de comunicación afines a la derecha, emplean el mismo lenguaje, hablando de «blanquear» a EHBildu y Otegi.

El problema llega cuando uno toma el programa electoral de EHBildu, muy diferente del que lleva por bandera Vox. Les animo a consultarlo, porque no encontrarán una sola medida que vulnere DDHH, que atente contra la igualdad o que promueva la injusticia social. Algo muy distino de lo que sucede con el programa de la extrema-derecha que parece marcarle el ritmo a PP y Cs.

Asimismo, la formación de Otegi reniega del terrorismo. De hecho, en dicho programa se puede leer «en nuestro pasado reciente, tanto la violencia de ETA como las estrategias represivas y de guerra sucia de los Estados español y francés han provocado víctimas mortales y lesiones físicas o psíquicas en las personas».

Esta carta de presentación de EH Bildu a las elecciones autonómicas continúa con su apuesta por «sentar las bases para construir entre todos y todas un futuro en común, donde sean respetados todos los derechos civiles y políticos de todas las personas. Un futuro en el que todos los proyectos políticos puedan ser defendidos y llevados a la práctica sin cortapisas ni injerencias de ningún tipo». Además del pleno reconocimiento de las víctimas de ETA, no está presente una sola defensa ni justificación del terrorismo, que recordemos también lo hubo de Estado.

Evidentemente, habrá muchas de sus propuestas que no sean compartidas por otras fuerzas políticas, entre ellas, su independentismo, que luce sin tapujos: «Queremos que Nafarroa tenga soberanía plena en una Euskal Herria confederal y republicana. Soberanía plena en un mundo que sabemos interrelacionado e incluso interdependiente, pero con todos los intrumentos para construir un modelo social justo, incluyente, que entienda la diversidad como riqueza, que responda a las necesidades y decisiones de la ciudadanía. Lo decimos abiertamente, ese es nuestro objetivo, y queremos hacerlo realidad a través de la decisiones de la ciudadanía navarra, sin imposiciones, trabas ni presiones de ningún tipo. En absoluta libertad«.

La derecha no quiere que estas demandas se defiendan democráticamente. Ya Aznar, el mismo que en 2001 justificó el batacazo electoral del Partido Popular en Euskadi porque «la sociedad vasca no está lo suficientemente madura para recibir el mensaje del cambio del PP», se comprometió en 2011 a «sacar a ETA de las instituciones», en referencia a EHBildu. Afortunadamente, no lo consiguió; más bien al contrario, fortaleció su presencia. Si la vía pacífica, democrática y dialogante se corta para quienes piensan diferente en Euskadi o Navarra, ¿qué alternativas quedan?