Opinion · Posos de anarquía

Ayuntamiento cobarde, censor e inepto

El Ayuntamiento de Rincón de la Victoria (Málaga) se suma al de Madrid y cancela el concierto de Def con Dos con el que arrancaba su feria el viernes de la semana que viene. A diferencia de lo sucedido en la capital, donde Martínez-Almeida heredó la programación de las fiestas de Tetuán, se da la circunstancia de que en Málaga fue el Partido Popular (PP) quien está detrás tanto en la organización y promoción del concierto en un primer momento como de su posterior cancelación.

La noticia ha saltado después de que Def con Dos lo comunicara a través de las redes sociales, puesto que a estas horas el ayuntamiento no ha tenido ni el coraje ni la profesionalidad de emitir comunicado alguno a los medios ni a través de sus canales en internet. Fuentes de alcaldía me han asegurado “se ha enviado notificación al grupo diciéndole que no se había firmado el contrato”. Se cancela y punto.

Estas mismas fuentes justifican el cambio de criterio en el hecho de que “el equipo de gobierno [ahora en manos de PP, Ciudadanos y Por Mi Pueblo] se ha reunido y ha visto que hay presiones”. Preguntadas por el origen de dichas presiones, estas mismas fuentes indican que “ha habido bastante presiones a nivel del pueblo; podría decirse que ha habido rechazo popular”.

“Legalmente no hay excusa”

A pocas horas del anuncio del concierto en la rueda de prensa dada por el regidor Francisco Salado (PP) que, a su vez, es presidente de la Diputación Provincial de Málaga, la agrupación local de Vox comenzó a postularse en contra.

Desde su cuenta oficial de Twitter, Vox llamó “animal” a César Strawberry e inició una campaña encaminada a conseguir la cancelación del concierto. Posteriormente, la formación de extrema-derecha, que sólo cuenta con un representante en el consistorio rinconero, registró un escrito solicitando la cancelación.

Apenas un día después, se ha hecho oficial la suspensión, si bien desde la alcaldía, subrayan que “Vox sabe que no es verdad lo que ha escrito o no es verdad lo que ha publicado”, añadiendo que “legalmente el grupo podría tocar perfectamente en Rincón; legalmente no hay excusa”.

Cuestión de presiones

Así las cosas, además de evidenciarse la cobardía del gobierno liderado por Salado, incapaz siquiera de dar la cara, también se constata su ineptitud. ¿Cómo es posible que quien organiza sea también quien cancela? ¿Tendrán razón quienes dicen que llevar al mismo tiempo las riendas de Diputación y del Ayuntamiento rinconero se le queda grande?

Más preocupante es el mensaje que parece trasladarse desde alcaldía: Desde el consistorio no han podido precisar cómo han determinado que las personas detractoras eran más numerosas que quienes apoyaban la libertad de expresión y la actuación de la banda de César Strawberry (puesto que se ha dejado sin trabajo a once personas, que nada tienen que ver con una condena que ni siquiera es definitiva –está en manos del Constitucional-).

Sí parecen confirmar, en cambio, que quienes rechazan el concierto han ejercido presiones, algo que las personas defensoras de la libertad de expresión no han hecho. Se da la circunstancia añadida de que buena parte de los principales apoyos del PP son personas muy poderosas económicamente en el pueblo, algo que, quizás, ha tenido mucho que ver con esas “presiones” que reconocen desde alcaldía.

En este punto, quienes confiamos en el normal desarrollo de las instituciones, en el amparo de la libertad de expresión y la diversidad cultural, quienes despreciamos las redes clientelares, quienes ni siquiera nos planteamos por todo ello ejercer presiones para que exista una verdadera democracia, ¿cómo podemos contrarrestar esas “presiones” a las que hoy se ha rendido bajo cuerda y sin dar la cara el Ayuntamiento de Rincón de la Victoria? ¿Nos están pidiendo acaso que presionemos para que haya democracia quienes hace apenas tres semanas juraban defender la Constitución?

Ojo, porque cuando no es dinero el arma con que se puede presionar, se abre una puerta que, quizás, después cueste mucho cerrar y será entonces, cuando los censores, los ineptos y los enemigos de las libertades se enfunden en sus banderas y besen babosamente la Constitución. Pero eso, ya no los salvará.