Posos de anarquía

El PP moderado que habla de dictadura

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, hace una declaración durante la rueda de prensa celebrada junto al jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, tras la reunión. EFE/Emilio Naranjo

"Cuando se cuenta con un partido con personajes como Rafael Hernando, Teodoro García Egea o el mismo Pablo Casado, ¿qué margen hay para la moderación?". De este modo arrancaba una de mis columnas el pasado mes de agosto. Entonces, se presentó la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo como una vuelta del PP a la moderación. Sencillamente, no era creíble. Ayer mismo, la sustituta de la reconvertida en videoaficionada de YouTube llamó dictador al presidente del Gobierno.

No deja de ser curioso que quienes tantas reticencias tienen a condenar el franquismo e, incluso, parecen en ocasiones añorarlo, hablen de vuelta a regímenes autoritarios. Lo hizo ayer mismo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que de ese modo preparaba los minutos previos a la reunión que justo después tendría con el líder de la oposición madrileña y, posteriormente, con el ministerio de Sanidad.

PP busca el cuerpo a cuerpo, ansía dividir al pueblo madrileño y enfrentarlo al Gobierno central... exactamente lo mismo que Vox. El nombramiento de José Luis Martínez Almeida como portavoz nacional del PP ha hecho que su figura como el alcalde sensato, capaz de emitir críticas pero sin bajar al barro, se esfume, habiendo abrazado la crispación que Pablo Casado ordena desde Génova.

No se puede acusar al Gobierno de la nación de "régimen totalitario" mientras se priva a la ciudadanía y al mismo ministerio de Sanidad de los datos sanitarios de Madrid. Rebajar a la mitad el número de PCR y ocultar las cifras de casos positivos, tal y como viene denunciando el compañero Alberto Sicilia, no sugiere nada bueno. La falta de transparencia del gobierno madrileño, sus mensajes contradictorios hablando de situación controlada al tiempo que piden confinamiento perimetral voluntario y la toma de decisiones sin aval de datos no parecen encajar con lo que una democracia debiera ser.

Cuanto más gruesas son las palabras, más ausente está la razón, menos se razona y el diálogo desaparece. Que Casado, Ayuso y Almeida quieran presentarse como víctimas mientras no ofrecen los datos reales de lo que de veras sucede en Madrid y ni siquiera cumplen sus promesas de refuerzos sanitarios es disparatado. No se trata de una cuestión ideológica, sino de datos reales, objetivos, sanitarios.

Por eso, hoy más que nunca, quienes siguen a pies juntillas a estos personajes, quienes se quedan en las acusaciones de "dictador" y de "secuestro" deberían dar un paso atrás y pensar: "¿Qué datos tenemos de Madrid?"... por no decir "¿qué es realmente una dictadura?". Y, entonces, entenderán que los argumentos del PP son absolutamente indefendibles y en nada contribuyen al bienestar del pueblo madrileño.