Posos de anarquía

Llamamiento racista en Vallecas

 

El líder de VOX, Santiago Abascal (c), asiste al acto de presentación de la candidatura de Rocío Monasterio para las próximas elecciones en la Comunidad de Madrid, este miércoles en el distrito de Puente de Vallecas, Madrid.- EFE
El líder de VOX, Santiago Abascal (c), asiste al acto de presentación de la candidatura de Rocío Monasterio para las próximas elecciones en la Comunidad de Madrid, este miércoles en el distrito de Puente de Vallecas, Madrid.- EFE

El objetivo de un mitin es transmitir un mensaje al electorado que se ansía. En este sentido, la cobertura mediática de un mitin debería centrarse en dicho mensaje. No sucedió ayer con el evento de Vox en Vallecas, que por no hacer, ni siquiera presentó su candidatura a las elecciones madrileñas del próximo 4 de mayo. ¿Qué es más grave, el llamamiento racista y xenófobo que realizó el pasado miércoles Santiago Abascal en la Plaza Roja de Vallecas o cómo los medios lo están silenciando?

Las intenciones de Vox en Vallecas, uno de los barrios más racializados de Madrid, nunca fueron honestas; lo demuestra el hecho de que a pesar de que el acto se había anunciado como la presentación de su candidatura, no se hizo tal cosa. De hecho, prácticamente ni participó la cabeza de lista, Rocío Monasterio, que quedó relegada ante la sombra de Abascal.

A pesar de que, como avancé hace un par de días, hubiera preferido una respuesta de Vallecas más parecida a la que vimos en 2019 en Ugao-Miraballes (Bizkaia), lo cierto es que la cobertura periodística que he visto del mitin de Vox es tan poco profesional como nociva para la democracia. Incluso los medios que adoptan una postura crítica hablando de que "Vox ha conseguido la foto que buscaba", culpabilizando de ello a una parte del movimiento antifascista, son tanto o más culpables que la derecha a la hora de blanquear a Vox.

¿Por qué no informan, al menos en la misma medida, de los insultos y agresiones de los seguidores de Vox? ¿Por qué no informan de las cargas desproporcionadas de los antidisturbios ni de los ataques de éstos a profesionales acreditados de la prensa? Y, sobre todo, ¿por qué no informan de lo que dijo Abascal, que a fin de cuentas era el motivo del mitin?

Abascal destiló fascismo por los cuatro costados. Imaginen: si una de las primeras soflamas que escupió fue tachar de ilegal el actual estado de alarma, que fue aprobado por unanimidad por el Congreso de las Diputados y Diputados, se pueden hacer una idea del resto. El dicurso del dirigente de la formación de extrema-derecha, que callan tanto muchos medios como el PP -que comparte ADN con Vox- fue un llamamiento al racismo y la xenofobia, criminalizando a las personas migrantes, a los menores no acompañados, soltando mentiras sin apoyo de datos sobre todo ello.

Estos mensajes de odio y el modo en que el resto de la derecha los blanquea y una parte de la prensa pierde el foco y los omite, ha facilitado que desde la irrupción de Vox el racismo haya aumentado en España. Si atendemos al último Anuario Estadístico del Ministerio del Interior referido a 2019 vemos cómo el delito de odio que más aumentó fue el de racismo y xenofobia, con un incremento del 20,9%, al pasar de 426 en 2018 a los 515 en 2019.

Decir que los continuos llamamientos fascistas de Vox están haciendo crecer el racismo y la xenofobia no forma parte de un argumento panfletario; dicha afirmación se levanta sobre datos oficiales. Las revelaciones de un reciente estudio sobre la percepción de la discriminación por origen racial o étnico por parte de sus potenciales víctimas en 2020 son demoledoras:

Son las personas que proceden del África subsahariana así como la comunidad romaní quienes más sufren esta discriminación, con un 82% y un 71%, respectivamente. Proclamas contra los Derechos Humanos como las que promueve Vox han propiciado que se dispare la discriminacióna la hora de intentar acceder a una vivienda, con un 31% (se ha multiplicado en los últimos años), siendo la más alta en todos los grupos, desde la población africana no mediterránea, la magrebí y la gitana. Incluso en el ámbito educativo, el racismo ha pasado en 2020 de 13 al 20%, con burlas, insultos y acoso de otros estudiantes, así como la exclusión de juegos y actividades.

Este estudio es tajante al culpar en gran medida a las redes sociales y a la desinformación del aumento en el discurso de odio por motivos raciales. Dicho de otro modo, el campo de juego habitual de Vox. Tanto es así que, continuando con datos oficiales y no con mentira y manipulación como las huestes de Abascal, en el último boletín de monitorización de dicurso de odio en redes sociales, desarrollado por el Observatorio Español de Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), sólo en los dos primeros meses de este año se notificaron unos 400 contenidos de odio identificados y analizados en Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y TikTok, habiéndose retirado 159.

Las cifras, al calor del odio de Vox se disparan y eso a pesar de que sólo el 18% de las personas que han sufrido discriminación por motivos raciales o étnicos ha presentado alguna queja, reclamación o denuncia y, lo que todavía dice menos del nuevo escenario español, porque un 22% de las víctimas desconfía de la utilidad de la denuncia. En la memoria están, quizás, sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que condenó a España ordenándole indemnizar a una mujer negra de origen nigeriano debido a una investigación ineficaz de malos tratos e insultos raciales por parte de agentes de policía.

Los partidos de extrema-derecha y quienes los blanquean -otros partidos y medios-, están haciendo el caldo gordo al racismo y la xenofobia. Es el turno de la sociedad, que ha de mostrar más humanidad, honestidad y principios que quienes nos quieren convertir en un país menos democrático.