Punto de Fisión

Toni Cantó, chico para todo

 

Toni Cantó parece predestinado a los papeles de secundario, un burladero desde el cual los buenos actores roban escenas en las narices del elenco principal y los no tan buenos se limitan a encogerse de hombros y a confundirse con el mobiliario. Fue secundario en UPyD, a la sombra de Rosa Díez, en aquellos lejanos tiempos en que llegó a decir que la mayoría de las denuncias de violencia de género son falsas, una burrada que ni siquiera consiguió la primera plana porque tuvo la mala suerte de soltarla casi al mismo tiempo que la "indemnización en diferido" de Cospedal, un clásico instantáneo de la economía genovesa. Fue secundario también, camino de terciario, en Ciudadanos, cuando dijo aquello tan gracioso de que Miguel Hernández, por culpa del nacionalismo catalán, no hubiera podido publicar ni estudiar en castellano en la Comunidad Valenciana, sin caer en la cuenta de que Hernández murió tosiendo sangre y versos en una cárcel de Alicante por culpa de otra clase de nacionalismo, mucho más folklórico y vistoso.

En medio de los tránsfugas murcianos de Ciudadanos y del lanzamiento en paracaídas de Pablo Iglesias, la deserción de Toni Cantó pasó casi desapercibida, igual que la de esos cómicos de El viaje a ninguna parte, que en cuanto el director gritaba "¡Acción!", se escondían detrás de una farola o se tapaban con un periódico para no ocupar plano y así poder participar en el siguiente rodaje. "Yo he salido en quince películas" decía uno, "y todavía nadie me ha visto la cara". Del mismo modo, Toni Cantó ha estado en dos partidos, camino de tres, y todavía nadie le ha visto la dignidad política. Veterano de los mutis por el morro, esta vez ha bordado lo que podríamos llamar una desaparición estelar, eclipsado entre el chotis del macho alfa de Podemos y el estriptís de sus propios compañeros de equipo, que han transbordado al PP a cambio de un pastizal. En cambio, Cantó les ha salido prácticamente gratis, porque lo suyo es amor al arte. Houdini, para desaparecer, al menos necesitaba unas cortinas.

Con su propuesta laboral al PP madrileño, Cantó se arriesga a degenerar de secundario a terciario o cuaternario, puesto que las burradas, los chistes y el entretenimiento cómico en general ya están más que copados por la actriz principal. A pesar de su experiencia recibiendo collejas, metiendo la pata y haciendo el ridículo, la verdad, es muy difícil que le robe protagonismo a Ayuso. No obstante, ha empezado muy fuerte; quizá únicamente le ha faltado poner un anuncio en la prensa, en la sección de contactos: "Chico interesante, bien parecido, amplia experiencia, se ofrece para todo tipo de actos de campaña en Madrid. Remilgados y escrupulosos abstenerse".

Incluso los más enconados detractores de sus capacidades dramáticas deberán reconocer que su rendición sin condiciones a los pies de la presidenta Ayuso va a marcar época en la escena madrileña. No se veía nada igual desde que José Luis López Vázquez se ofrecía de felpudo viviente a una rubia espectacular: "Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo". Otra cosa es que lo recojan por caridad, porque si lo barato sale caro, lo gratuito suele salir ruinoso, más aun cuando el regalo viene saltando de dos naufragios consecutivos sin que le miren los dientes.