La natalidad extranjera en la crisis

Antonio Izquierdo

Catedrático de Sociología

 

La natalidad ha disminuido y, según el avance del “Movimiento Natural de la Población de 2010”, un tercio de esa caída se debe a que las madres extranjeras aportan menos niños. Aun así, la natalidad extranjera, descontando los hijos de madres naturalizadas, representa el 20% del total y llega al 25% si le añadimos los vástagos de padre extranjero y madre española. En números redondos, las extranjeras produjeron 100.000 retoños, sobre 485.000 alumbramientos. La noticia es que, por vez primera en la última década, la natalidad africana ha superado a la latinoamericana, y eso pide un análisis.
Esa reducción de natalidad extranjera se debe a la mengua del número de mujeres en edad fértil y de su fecundidad. Es decir, se han ido algunas mujeres y, además, las que se han quedado evitan el embarazo. Es, pues, una cuestión de número, de conducta y, cabe añadir, de estrategia familiar ante la crisis. Porque se han marchado más maridos que esposas, así que la maternidad también disminuye por la separación. Mantener el empleo, enviar remesas y tener separada a la familia es una combinación que frena los natalicios.
La conducta reproductiva de las extranjeras refleja la dificultad de conciliar el trabajo y la familia, pues su implicación en el mercado laboral es superior a la de las nativas. Pero las diferencias en la evolución de la natalidad extranjera según la nacionalidad sugieren que en la explicación de lo que sucede se mezclan factores sociales y culturales. Porque aumenta la natalidad de las marroquíes, disminuye significativamente en las ecuatorianas y bolivianas, mientras se sostiene entre las rumanas.
Sucede que las latinoamericanas son las más activas y ocupadas, las europeas se hallan en una situación intermedia y las africanas son las menos participativas. Así que la natalidad latinoamericana, que era mayoritaria, es la más adaptativa y por eso cae, la europea aún se mantiene y la africana, la más desvinculada del trabajo asalariado, es la que más aumenta. Pero nuestra interpretación es que la crisis de empleo está acelerando la integración de las extranjeras en el régimen de baja fecundidad, aunque algunas piensen en un aplazamiento de los hijos.