La Justicia, para todos o para nadie

La UEFA ha sacado el látigo y el Atlético ha sido el primer flagelado. Desde que Platini tomó el mando del organismo comenzó a ondear la bandera de la “tolerancia cero” contra el racismo, la xenofobia y la violencia en el fútbol. Hasta ahora ha ido imponiendo sanciones menores y lanzando amenazas varias. Pero resulta que ha tenido que ser en un partido de Champions entre el equipo rojiblanco y uno francés en el que la UEFA ha dado un puñetazo encima de la mesa. Una sanción de dos partidos de clausura del Vicente Calderón y otro más a espensas del comportamiento durante cinco años, una multa de 150.000 euros y otra suspensión para Javier Aguirre.

Y todo esto alegando razones como “falta de organización”, “conducta impropia de los aficionados” del Atlético y “la falta de respeto hacia la política de la UEFA“. Parece que en la balanza han pesado más los gemidos simiescos de cuatro australopitecus (que los hay en todas partes) hacia Taye Taiwo y la “excesiva dureza” de la Policía a la hora de controlar a los hinchas franceses que la exhibición de una pancarta ofensiva, el lanzamiento de sillas y la actitud violenta de una de las aficiones más radicales de Francia. Uno de estos ‘angelitos marselleses’ todavía sigue en prisión preventiva. Los señores de la UEFA deberían acercarse de vez en cuando por el Velodrome para tomar nota de lo que allí también sucede.

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El Frente Atlético tampoco es una ONG y lo ha demostrado a lo largo de muchos años provocando destrozos, enfrentándose con otras aficiones, amedrentando a jugadores y un largo etcétera. La oveja negra de una afición ejemplar. Pero precisamente en el partido que nos incumbe todos los incidentes se focalizaron en la zona de los hinchas del Olympique. ¿Qué culpa tiene el Altético de la violencia de los franceses? ¿Qué tenía que haber hecho la Policía? ¿Darles un caramelo por cada silla rota? ¿Por qué no se hace responsable subsidiario al club marsellés?

Estamos hartos de ver actitudes detestables en campos de fútbol que quedan impunes. Me vienen a la memoria mecherazos a árbitros, botellazos a entrenadores, lanzamientos de cochinillos y demás barrabasadas que a base de alegaciones han ido quedando en el olvido. Pero la UEFA necesitaba un chivo expiatorio que pagara por los pecados pasados y sirviera de escarmiento para futuras tentaciones. Y ha mandado a la hoguera al Atlético como en tiempos de la Inquisición, sin pruebas sólidas y en el momento más inoportuno.

A nadie se le escapa que el partido contra el Liverpool era uno de los más esperados del año por las dos aficiones. Muchos ingleses ya tenían preparado todo su viaje a Madrid y les ha sentado como una patada en el culo tener que cambiar todo. Pero el Atlético ya ha anunciado que va a recurrir la sanción, por lo que seguramente no se sabrá donde se va a jugar el partido hasta pocos días antes de la disputa del mismo. En fin, que la pandilla de Platini se ha cargado la mística vuelta de Torres al Calderón.

Con esta sanción nadie está contento (bueno, sólo el Olympique, obviamente), es injusta, desmemoriada y sienta un peligroso precedente. Ante la misma situación, ¿volverá a actúar con la misma dureza? Si la respuesta es negativa, la UEFA habrá dilapidado la poca reputación que le queda.