Schuster ya tiene lo que quería

schusterjuande.jpgSchuster va a poder ver el partido contra el Barça como quería, sentado en el sofá de su casa, calentito y sin nervios. ¡Qué ganas de pasar frío, volver a palmar y dar explicaciones a la prensa!. Lo llevaba buscando desde hacía tiempo y Mijatovic le ha dado el gusto de salir del Real Madrid sin tener que presentar la dimisión. La era Schuster se ha acabado en el club blanco con el único saldo positivo de una Liga -aprovechando el trabajo hecho por Capello y una de las peores temporadas del Barça-.

En su contra deja un equipo roto física, táctica y anímicamente, un historial de desplantes a la prensa y a los aficionados, síntomas de dejadez impropios del cargo que ocupaba, falta de trabajo diario, olvido de la cantera y un largo etcétera que prefiero no omitir para no aburrir al personal. Ni Calderón ha podido justificar ya la continuidad del alemán. La excelencia que se buscó con su contratación ha dejado paso a la decadencia con la que sale del club.

El primer amago de despido se produjo tras la derrota en Valladolid a mediados de noviembre. Mijatovic ratificó a Schuster mientras los resultados no hicieran la situación insostenible, pero los nuevos pinchazos en Getafe y ante el Sevilla agotaban el crédito de Schuster. Pero, sobre todo, la gota que ha colmado el vaso ha sido la actitud del alemán reflejada en dos frases. La primera, cuando dijo que la derrota de Getafe no dolía y la segunda, al afirmar que en el Camp Nou no es posible ganar. Más alto no lo podía gritar. Schuster quería irse, no podía más, mandaba señales. Hoy le han hecho caso, pero pagándole lo que le faltaba por contrato.

El marrón se lo come ahora Juande Ramos, que coge al equipo en el momento más inorportuno posible. Es lo que tiene estar en paro. Si te llama el Real Madrid, aceptas aunque sea para seis meses. El manchego estaba en la recámara desde hace quince días esperando el momento de la caída de Schuster. Su paso estrepitoso por el Tottenham bajó su caché y encajaba con el perfil que buscaba Mijatovic. No es la alegría de la huerta, no va a dar grandes titulares ni el equipo va cambiar de la noche a la mañana. Pero, por lo menos tiene un método de trabajo claro, busca siempre el mejor tono físico de los jugadores, le gusta la presión, el trabajo defensivo desde el ‘9’, el juego abierto por las bandas y un ambiente cordial en el vestuario. Esos ingredientes aporta Juande. Otra cosa es que con las numerosas lesiones, la falta de calidad de algunos jugadores, el ambiente social caldeado y el estado de juego de sus rivales directos se pueda pensar en algún título a final de temporada.