Opinion · Dominio público

La “paguita”

Jorge Moruno Danzi

Sociólogo y escritor

“La paguita” suele ser la manera peyorativa de llamar a la propuesta de ingreso garantizado e incondicional al margen de la relación laboral. Esta definición expresa una profunda ética del resentimiento y una mentalidad servil forjada en torno a una moral del trabajo y la genuflexión por defecto con el señorito/patrón/especulador etc..

Esta mentalidad de galeras que siempre desconfía de cualquier avance y progreso, no solo es éticamente reprobable, es además un lastre económico: el servilismo nos sale muy caro. Es la misma mentalidad que aplaude el modelo especulativo que cose la costa a cemento, mientras siente una total indiferencia cuando las pésimas condiciones laborales provocan que seamos el segundo país de la OCDE con más pobres en edad de trabajar.

La pregunta pertinente no es tanto ¿y eso cuánto cuesta? sino ¿cuánto nos cuesta no aplicar políticas de bienestar? La pobreza, la precariedad, la falta de expectativas y el estrés, suponen un coste prohibitivo para nuestra economía y nos condena al atraso crónico.

Ante esta situación, una sociedad puede optar por buscar algo peor con lo que compararse para sentirse mejor, o aspirar a mejorar para dejar de sentirse mal: servidumbre o libertad. Si vamos a las causas en lugar de a los efectos salimos ganando: si para combatir la obesidad incluimos a nutricionistas en la sanidad y los colegios, ahorramos dinero, si invertimos en movilidad sostenible, ahorramos dinero, si se invierte en vacunas se ahorra dinero, además de ganar en salud, buen vivir etc.. Si se invierte en evitar la pobreza y en aumentar los márgenes de libertad y decisión, también se ahorra dinero y avanzamos como sociedad: la mejor forma de paliar los males es evitarlos, prevenir siempre es mejor que curar.

Por supuesto, hay quien gana manteniendo a España secuestrada en la mentalidad de galeras; España es el país de la OCDE donde más porcentaje de los ingresos se destinan a pagar el alquiler, al mismo tiempo que los salarios son bajos, muy bajos: España está a la vanguardia del estancamiento salarial en los países OCDE. Si la deuda es una forma de enriquecimiento sin causa, el actual crecimiento viene sin salario, ¿vamos camino del Pleno empleo de miseria, plena precariedad? Con el tiempo seremos autoempleados a tiempo parcial, o dicho en la jerga de la secta: microemprendedores que toman las riendas de su futuro.

Tenemos que invertir el orden, así que urge empezar a decirlo aunque les pueda molestar a algunos: en España ya existe una política de renta incondicional, pero no es básica sino premium, la pagamos todos los meses.

Existen dos modelos de renta: 1) Financiada de arriba hacia abajo, redistribuyendo riqueza. 2) La actual financiada de abajo hacia arriba, concentrando riqueza. La primera es un derecho universal, la segunda es especulación privada que vive del trabajo ajeno, sobre todo con la vivienda.

Así pues, ¿qué es la ideología? Que se le llame “paguita” a una renta básica mientras la vivienda es un motor especulativo creador de rentistas. Paguita la que le damos todos los meses los inquilinos a los multipropietarios y los hipotecados a los bancos. Hay que empezar a decirlo claro y reclamar derechos de existencia: Dinero, techo y derechos para todas las personas. Seguridad como la garantía para ejercer la libertad en igualdad. Hay más riqueza que trabajo, repartamos el tiempo y la riqueza para todos trabajar menos y disfrutar más: tiempo y seguridad para todas, no solo para los ricos.