Opinion · Dominio público

¿Traición a la patria?

Jenner López Escudero

Presidente de #45SinDespidos

¿Los gastos millonarios que el Ministerio de Defensa está llevando a cabo para “rastrear filtraciones” son en realidad para rastrear filtraciones?

Son muchas las noticias en prensa acerca de que el Ministerio de Defensa busca quien hable mal de la institución, coartando así a un colectivo oprimido por el miedo a una libertad de expresión que solo pretende que sus derechos como ciudadanos no sean vulnerados. Unos ciudadanos que señalan a los que realmente ensucian a la institución y su impunidad.

¿Es mucho pedir tener agua caliente en nuestras duchas después de realizarse inversiones millonarias en unidades, un dinero que no sabemos dónde se invierte realmente?

¿Es mucho pedir que cuando un pliego de condiciones expresa claramente que se tienen que dar dos primeros platos y dos segundos en la comida se cumpla estrictamente y que no tenga que venir Alberto Chicote a contarlo?

La maquinaria mediática del Ministerio de Defensa se extiende como la espuma cuando en cuatro unidades se instala una red WiFi. Eso sí, si al día siguiente se suspende sin explicación alguna, los soldados acuden a las redes sociales escondiéndose en el anonimato para denunciarlo; si lo denuncian a cara descubierta nadie les escucha, o bien les cuelgan el San Benito de “sindicalista”. En tal caso ya puede uno olvidarse de ascensos, teniendo en cuenta que estamos sometidos a unos informes anuales (Ipec), poco o nada objetivos, pero imprescindibles para ello. Vaya, que nos tienen pillados por los…

No soy partidario de todas esas publicaciones anónimas pero entiendo que el miedo es libre. Los que alzamos un poco la voz buscando justicia se nos señala, expedienta y crucifica, por eso es de lógica que nuestro colectivo siga sumido en un silencio sepulcral.

Por otro lado están los que, sumidos en el adoctrinamiento del “ardor guerrero”, se piensan que hay que tragar con todo y así ser mejor soldado. Quisiera decirles que yo fui como ellos también, hasta que me di cuenta que en realidad no eres mejor soldado por tragar con todo sino —perdón por la expresión— eres un poco gilipollas.

De “traición a la patria” catalogan algunos quejarse por negarnos un ventilador en la habitación, pero ellos disponen de aparatos de aire acondicionado en todos sus despachos. Incongruente, ¿verdad? Curioso es ver aparatos de limpieza por valor de más de 400 euros en despachos mientras existe un servicio de limpieza (externalizado, claro). ¿Para qué vamos a poner en práctica una segunda actividad en las Fuerzas Armadas si podemos enviar al paro a miles de soldados, mientras en los office de los alojamientos de Tropa y Marinería no se dispone de un triste microondas? Pero no te quejes, que traicionas a la patria.

#OrgullososDeNuestrosEjercitos, iniciativa de un colectivo “profesionalizado” muy cansado, en ningún caso es dar mala imagen de la institución que amamos. Todos nosotros juramos derramar hasta la última gota de nuestra sangre si fuese necesario por la patria que dicen que traicionamos. Pero mediante la exposición a la sociedad del clima que en pleno siglo XXI aún se vive en las Fuerzas Armadas, aspiramos a que a alguno se le caiga la cara de vergüenza y ponga remedio a esas pocas cosas que se denuncian, en comparación con las muchas que tendrían que ser denunciadas.

Conscientes de que son pocos los garbanzos negros, tenemos que recurrir a la prensa y a las redes sociales para denunciar las miserias que se mascullan dentro de un Ministerio más que bien alimentado económicamente —por mucho que quieran negarlo— y tan poco agradecido con los que lo sostienen, sus soldados. Estamos seguros de que los suboficiales, oficiales y oficiales generales coinciden con la gran mayoría de nuestras quejas, porque así nos lo transmiten ‘off the record’: os pedimos, por favor y en forma de auxilio, que dejéis de hacerlo con boca pequeña, porque aquéllos que nos acusan de traicionar a la patria son los que verdaderamente la traicionan. Insisto, son pocos, pero muy bien organizados.

Pensar que un colectivo que lucha por mantener su “puesto de trabajo”, para nosotros una forma de vida, intenta ensuciar la institución a la que pertenece es pensar erróneamente. Nada más lejos de la realidad.

¿Piensan ustedes que alguien que intenta mantener una familia por mil míseros euros quiere algo malo para su institución? No señores, lo nuestro se llama “vocación” y no traición a la patria. Estamos orgullosos de nuestros uniformes, de garantizar el Estado de Derecho en nuestra patria, de nuestra bandera. Sólo pedimos lo que  nos pertenece por derecho como funcionarios del Estado, aunque ni se dignen en reconocernos porque nos mantienen con “compromisos de carácter especial” sin reconocernos como lo que somos: soldados.

Más de uno tendría que hacérselo mirar al comprobar qué unidades son las más aplaudidas en los desfiles: la sociedad aplaude a los Soldados y no a los que nos tienen sin agua caliente.

Más de uno tendría que hacérselo mirar al constatar que cuando la sociedad aplaude la labor de nuestros compañeros de Unidad Militar de Emergencias, aplauden a los soldados que por mil euros se juegan el tipo, no a quien les da de desayunar un triste sándwich con una botella de agua caliente.

Más de uno tendría que hacérselo al darse cuenta de que cuando la sociedad aplaude la llegada de nuestros barcos y buques de la Armada Española aplauden a los marineros que aun comen en bandeja de hojalata, no a los que lo hacen en platos de porcelana.

¿Y cómo es posible la cantidad de casos de acoso que son archivados por una Justicia Militar que tendría que ser erradicada de inmediato en territorio nacional en tiempos de paz? Más de uno tendría que hacérselo mirar cuando después de más de 40 fallecidos en accidentes de BMR se gastan 2100 millones en vehículos sin antes ser probados.   O cuando se podría haber evitado una catástrofe como la del Yak42, y no contentos con no evitarla los responsables salieron indemnes.

Más de uno tendría que hacérselo mirar antes de acusar a nadie de traicionar la patria.

Entiendan que, insistiendo una vez más en que en ningún caso queremos ensuciar la imagen de nuestra institución, la única pretensión que tenemos sea sustituir eslabones oxidados  que hacen que el correcto funcionamiento de las Fuerzas Armadas se vea lastrado por la verdadera traición consumada a sus subordinados, pretendiente que estos sean lacayos como si del siglo XV se tratase y no como “profesionales” como así nos venden a la sociedad.

Sólo pedimos una comida digna, una ducha caliente o un office con microondas, básicamente porque nuestros mil euros de sueldo no nos permiten comer ni siquiera de menú en el bar del polígono más cercano. Tampoco podemos  vivir de alquiler cuando estamos a kilómetros de nuestras familias y solo percibimos en el mejor de los casos 275,19 euros durante los dos primeros años por compensación de movilidad frente a los 531,84 euros que perciben los que más cobran por la misma movilidad.

Calderón de la Barca decía: “Aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría; el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son, caudal de pobres soldados; que en buena o mala fortuna, la milicia no es más que una religión de hombres honrados”. Soldados somos todos y no solo los de abajo.

Por último, pido perdón si se me permite por ‘traicionar’ a la patria, simplemente por buscar dignidad, justicia, y lo más importante, querernos vivos.

#OrgullosoDeNuestrosEjercitos

Jenner López Escudero, Cabo Temporal y Presidente de #45SinDespidos