Dominio público

Medallas en cadena

La hasta ahora alcaldesa de Madrid Ana Botella felicita, en presencia de Alberto Ruiz-Gallardón, a su sucesora Manuela Carmena, de Ahora Madrid, tras el acto de investidura. — EFE
La hasta ahora alcaldesa de Madrid Ana Botella felicita, en presencia de Alberto Ruiz-Gallardón, a su sucesora Manuela Carmena, de Ahora Madrid, tras el acto de investidura. — EFE

La medalla de honor de Madrid tiene que ser un verdadero reconocimiento, no un intercambio de favores entre partidos. Si se usan actos así para la mera entrega de un galardón sin merecimiento, se desvirtúan y pasan a ser un vacío trámite protocolario.

La aprobación de sendas medallas de honor de la ciudad de Madrid a Manuela Carmena y a Ana Botella, como ha hecho el Ayuntamiento, con los votos a favor de las derechas, PP-Cs-Vox, junto con Más Madrid, sin distinguir sus  respectivos méritos y logros y sin permitir el voto independiente a cada una de ellas, supone un nuevo momento de baja política y devalúa un premio como este.

El Gobierno de Almeida, es evidente, ha querido utilizar la figura de Manuela Carmena para blanquear la gestión de Ana Botella.

Burocratizar, casi industrializar, estas medallas degrada su sentido. Dar por hecho que, por el mero hecho de haber sido alcalde, la ciudad de Madrid le dará una medalla al actual portavoz del PP cuando deje el cargo, al margen de lo que haya hecho en su mandato, es un ejercicio de endogamia insoportable. Estamos viendo como el mismo PP que dejó caer a Cristina Cifuentes, pasados los años le concede una medalla para limpiar su historial y, de paso, el del partido.

Aun entendiendo que Manuela Carmena recoja la medalla como muestra de respeto institucional, los cuatro concejales que estamos impulsando la estrategia Recupera Madrid y que tuvimos importantes responsabilidades durante su mandato, pretendíamos votar en contra del pack de medallas, dado que no  queremos formar parte del juego del Partido Popular ni caer en la trampa en la que cayó Más Madrid (la justificación del "pluralismo político" no hay por donde cogerla).

Sin embargo, no pudimos oponernos, al unirse la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, con los partidos de la derecha en el Ayuntamiento para negar la votación nominal (que así se llama) de todos y cada uno de los concejales, tal y como había solicitado, a petición nuestra, el Partido Socialista. Una actitud tan poco democrática como el propio motivo de la votación.

Debe haber un firme compromiso para que estas medallas se den de forma individualizada, para poder mostrar de forma transparente el apoyo de los distintos grupos municipales a la trayectoria de las personas premiadas.

Tanto Manuela, que gobernó para toda la ciudadanía, impulsó los proyectos que van a definir el futuro de la cuidad y nos situó en el panorama internacional como referentes de participación, sostenibilidad, diversidad y solidaridad, así como el resto de premiados, merecen indiscutiblemente este reconocimiento, pero ninguna de estas candidaturas debe ser utilizada para "colar" una medalla a quien no puede estar más lejos de merecerla.

Cabe recordar que esta fórmula de entregar medallas a todos los ex alcaldes, sin más soporte argumental que el hecho de haberlo sido, no fue utilizada en ningún momento de la legislatura por Manuela Carmena, que no otorgó dicha medalla a su antecesora Ana Botella. Es importante señalar que Carmena nunca impidió en todo su mandato el voto individual de los concejales y concejalas del Pleno del Ayuntamiento cada vez que un Grupo Municipal así lo solicitaba, como sí ha sucedido en este caso como hemos mencionado, con los votos de PP, Cs, Vox y Más Madrid.

Entre los "méritos" de Botella está la venta de viviendas públicas a un fondo buitre y los contratos integrales de servicio que han sido nefastos para Madrid, sin olvidar que dio la espalda a las víctimas de la tragedia del Madrid Arena, o la vergüenza del "relaxing cup". Con este currículum no podría ser nunca nadie merecedor de una medalla como la concedida.

Urge parar esta deriva en la que los políticos se dan premios unos a otros, una práctica de vieja política que aleja la gestión pública del sentir de la ciudadanía. Y también, es importante señalar como el uso partidista, o dicho de otra forma, el manoseo de nuestras instituciones, debilita nuestra democracia. Lo vemos habitualmente en los actos institucionales del Ayuntamiento de Madrid donde es sistemáticamente invitado el presidente del Partido Popular que nada tiene que ver con la representación institucional del Ayuntamiento. Así se ahonda en el desapego de la ciudadanía con la política.

Es necesario revisar este tipo de galardones públicos para que se adecúen al sentir de la ciudadanía.

En este sentido, los concejales abajo firmantes vamos a presentar una iniciativa en el próximo pleno para que las medallas que otorga el Ayuntamiento de Madrid recuperen su autonomía y se definan únicamente al mérito y capacidad de las candidaturas propuestas. Que al menos este episodio sirva para modificar el vetusto y anticuado Reglamento para la concesión de distinciones honoríficas del Ayuntamiento de Madrid, aprobado en un contexto social y político que nada tiene que ver con el actual (¡del año 1961!).

Esperamos que los honores que entregue la ciudad a partir de esa reforma sean valorados de forma justa e individual. Sin pasteleos ni medalleos.

Lo que de verdad importa es recuperar la confianza de la ciudadanía, y estos compadreos lo impiden.