Dominio público

Senderos de memoria

Xavier Domènech

XAVIER DOMÈNECH

04-14.jpgRecientemente, por iniciativa de la Dirección General para la Memoria Democrática de la Generalitat de Catalunya, Barcelona ha vivido diversos actos de conmemoración de los bombardeos de marzo de 1938 protagonizados por L’Aviazione Legionaria. Un episodio de la guerra civil que la sitúa en el contexto de la construcción del fascismo europeo. Es en este sentido una historia italiano-española. No en vano el mismo Mussolini, implicado directamente en aquellos bombardeos, después de la caída del frente republicano catalán, se enorgullecía en un mitin de haber contribuido a "la espléndida victoria de Barcelona (…) otro capítulo en la historia de la nueva Europa que estamos creando". Hecho que se echó al olvido en el pasado y que se quiere recuperar en nuestro presente.

Justo cuando terminaba la experiencia fascista europea se consolidaba el franquismo en España. Realidad que llevó a una desconexión: lo que había sido una experiencia comúnmente vivida fue recluida en historias que se querían como solamente propias. Esto tuvo unos efectos evidentes no sólo para España, sino para la articulación de los propios discursos de memoria en Europa. Si en España la intervención del fascismo había sido clave para su desarrollo militar y político a nivel europeo, esta experiencia no fue incorporada en el acervo de la memoria común sobre el fascismo europeo. Hacerlo implicaba varias contradicciones. Entre ellas, para el caso italiano, ponía en cuestión uno de los mitos fundacionales de la nueva República.

Aquel según el cual la participación italiana en las políticas de exterminio fascistas contra la población europea había sido producto directo de una guerra né voluta né sentita (Pietro Bodoglio) producto de una alleanza dissennata e nefasta (Benedetto Croce) con il nemico secolare l’odiato tedesco (...) senza alcuna consultazione e senza il consenso del popolo italiano (Palmiro Togliatti). Una alianza antinatural en definitiva entre el bravo italiano, como representación de un pueblo espiritualmente incapaz de practicar la violencia contra otros pueblos, y el cattivo tedesco (el malvado alemán).

En esta construcción se perdió la posibilidad de integrar la propia experiencia de la guerra civil española en la memoria del fascismo en Italia: en ella el fascismo italiano había experimentado nuevas técnicas del horror anteriormente a la alianza con los nazis en la guerra mundial. Pero a su vez se perdió algo más. Si el fascismo era recordado y caracterizado en las políticas públicas de la memoria como una experiencia básicamente nacional, si del mismo se extraía su faz más terrible, su memoria devenía también débil. Esto no fue evidente mientras el sistema político de la República italiana fue fuerte, y las guerras por la memoria se mantenían en su periferia, pero en el momento que éste entró en crisis con la desintegración o transformación de las viejas formaciones políticas y la aparición de unas nuevas derechas, también entró en crisis la memoria democrática italiana. Si el fascismo había sido una experiencia básicamente nacional, si él nada o poco había tenido que ver con los horrores atribuidos a la experiencia nazi, lo que se había vivido en Italia en los años cuarenta era sólo una guerra civil, una guerra civil entre partisanos y fascistas, una guerra civil entre dos proyectos de patria, una guerra civil donde los dos bandos habían cometido barbaries por igual. ¿Suena el discurso a algo conocido? Es probable ya que desde esta ladera de Europa es una música que hace tiempo que se compone. Ya que también desde esta ladera la memoria del franquismo se ha querido construir de forma autoreferencial, obviando que la guerra civil española no fue sólo una "guerra fraticida entre hermanos", sino el momento y el lugar donde por primera vez se confrontaron de forma armada los proyectos fascistas contra el antifascismo.

Las memorias democráticas fuertes sólo se pueden construir desde la articulación de senderos de memoria que unan experiencias que fueron comunes, pero que no han sido comúnmente recordadas. En este sentido los actos de conmemoración de Barcelona están teniendo su replica en actos en las principales ciudades italianas, siguiendo la itinerancia de la exposición Quando piovevano bombe, que han dado lugar a la redacción de un manifiesto que pide la asunción también de la memoria de la guerra civil española en la memoria del fascismo italiano. Firmado ya por más de un millar de historiadores y por destacados alcaldes italianos, cabe también la posibilidad de una iniciativa legislativa específica en este sentido. En la construcción de las memorias democráticas unos necesitamos a los otros. Sólo desde el conocimiento del otro, nos podemos conocer mejor a nosotros mismos.

Xavier Domènech es profesor de Historia de la UAB y comisario de la exposición Refugi: quen el refugi era el susbòl

Ilustración de Iván Solbes