Dominio público

García-Castellón ha dado una entrevista

Ana Pardo de Vera

Manuel García-Castellón, titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, es el magistrado obsesionado con Podemos y con Dolores de Cospedal: con los unos, para enchironarlos sin indicio alguno y con la otra, para librarla de unas pruebas contuntendes de corrupción política que la llevarían a la cárcel si fuera de Podemos y el juez, García-Castellón.

Nuestro protagonista de hoy ha dado una entrevista a la revista del Consejo General del Notariado, Escritura Pública, EP, y no he podido resistirme a que conozcan ustedes sus palabras. Extrañamente, y miren que nos avisan desde pequeñas de que es de bien nacidos ser agradecidos, García-Castellón no tiene ni una palabra de reconocimiento para el PP, a quien debe el ascenso en su carrera judicial como es bien sabido y probado. Todo se lo debe a su vocación de juez, dice.

Lástima que aún resuenen en la vergüenza pública las grabaciones con la voz del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, corrupto hasta las trancas, entonces reunido con un ídem, Eduardo Zaplana, conspirando en el despacho de aquél en noviembre de 2016 para largar de su puesto a Eloy Velasco, que estaba provisional como juez instructor de la causa penal de González, el caso Lezo, y traerse a García-Castellón, que andaba de juez de enlace por París, nombrado por el Gobierno del PP, trabajando poco y cobrando mucho. También ejerció estas funciones en Italia, aunque no hablaba ni francés ni italiano.

No, no me dejo las palabras grabadas del ínclito González sobre García-Castellón, porque éste ha sido muy desagradecido con el PP en su entrevista en la revista de los notarios/as y conviene recordarle de dónde viene (también a quienes le han premiado con las Puñetas de Plata, los miembros de la Asociación de Comunicadores e Informadores Jurídicos, dice el juez que por su "independencia judicial"): "Vamos a ver, Eduardo. Tenemos el Gobierno, el Ministerio de Justicia no sé qué y tal. Y escucha, tenemos a un juez que está provisional ... Tú lo asciendes ... Yo le digo, a ver, venga usted pa'cá. ¿Cuál es la plaza que le toca? Onteniente, a tomar por culo a Onteniente y aquí que venga el titular, que ya me las apañaré con el titular, ¡coño!". La corrupción política española, manca finezza siempre.


Con estos precedentes -y algunos más- volvamos a la entrevista del último número de EP. García-Castellón se siente "objeto de ataques a fondo por poderes de todo tipo", aunque no especifica. "Se ataca a la independencia judicial", dice -como si él representara algo de eso-, y ésta "no puede quedar en entredicho de una forma gratuita". "Gratuita", sí, dice "gratuita", como si no hubiera hechos probados por los que constatar la ausencia sonrojante de independencia judicial de este magistrado de la Audiencia Nacional. Pero hay más.

García-Castellón está descontento con los medios, por "la pena del telediario". El debate es interesante, sin duda, pero tiene su aquél que lo plantee un juez obsesionado -insisto- en condenar a Podemos por cuestiones descartadas hasta el infinito -y pese a los PDFs trucados y publicados por las cloacas- como la financiación ilegal de Venezuela a los de Pablo Iglesias: dos años de investigación, nueve sospechosos en primera página de los medios y ninguno imputado. La propia Audiencia Nacional le dijo a García-Castellón que cerrase de una vez su investigación "prospectiva", pero él, erre que erre, ahora la ha tomado con Juan Carlos Monedero, emperrado en demostrar que hay financiación ilegal en Podemos y dar la razón a sus mentores.

Esto dice García-Castellón al respecto de la pena de telediario, aunque les recomiendo la lectura completa de la entrevista para visualizar el cinismo de este juez en todo su esplendor: "No se puede perjudicar a nadie que esté en un procedimiento dando informaciones no contrastadas: la llamada pena de banquillo. Una situación que se ha agravado con el paso del tiempo. A veces prima la información inmediata, difundida por canales digitales, sobre la veracidad o la rigurosidad. Y eso no debería pasar". Se referirá a Cospedal, claro, porque las grabaciones de sus conversaciones con Villarejo no son de este mundo y sí del Metaverso. ¡Si es que ni siquiera es Cospedal la que habla en esas grabaciones, que ha dicho ella que no se reconoce! Un delirio.