Opinion · Ecologismo de emergencia

Qué pasa en Doñana

Juan López de Uralde

Doñana vuelve a ser noticia, aunque esta vez no por su rico patrimonio natural sino precisamente por las amenazas que lo acosan. Doñana alberga una enorme riqueza natural en la diversidad de sus ecosistemas. Se han identificado 20 especies de peces de agua dulce, 11 de anfibios, 21 de reptiles, 37 de mamíferos no marinos y 360 aves, de las que 127 se reproducen habitualmente en el Parque. Muchas de ellas se encuentran en peligro de extinción. La flora del Parque es también muy diversa: más de 900 especies de plantas vasculares y helechos. Se trata sin duda de la mayor joya de la Naturaleza española, pero son muchas las amenazas a este entorno a pesar de que cuenta con la máxima protección nacional e internacional. No en vano está declarado Patrimonio de la Humanidad.

En los últimos días han coincidido tres problemas que han puesto a Doñana en primer plano de la actualidad: los pozos ilegales que secan el acuífero, la denuncia de la UE precisamente por la sobreexplotación del agua y la promesa del PP de construir una carretera a través de Doñana que uniría Huelva y Cádiz. Y todavía penden otras amenazas, como el asunto del almacenamiento de gas en el subsuelo del Parque, un proyecto que de momento ha quedado a medias, pero que podría seguir adelante con la nueva Junta. O los impactos que fenómenos globales como el cambio climático puedan tener en este valioso espacio.

En cuanto a los pozos ilegales, en respuesta a una pregunta que realizamos en el Congreso acerca de las actuaciones que desde el Gobierno se están llevando a cabo para evitar el robo de agua en Doñana y los efectivos destinados a evitarlo, el Gobierno informó que el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha detectado en el entorno del Espacio Natural de Doñana un total de 562 pozos o captaciones de agua y 146 balsas carentes de documentación, una situación que se ha puesto en conocimiento de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. La presión de los cultivadores de fresas y frutos rojos es enorme, y han llegado incluso a agredir a guardas forestales que estaban inspeccionando pozos ilegales.

La situación es tan grave que hace unos días la Comisión Europea decidió denunciar a España ante el Tribunal europeo de justicia por no tomar medidas para proteger las masas de agua subterránea que alimentan Doñana. “El desvío de grandes cantidades de agua tanto para la agricultura como para las necesidades de los turistas locales está deprimiendo la capa freática”, según describe la propia Comisión Europea en su denuncia. Pero si no se consigue frenar la extracción ilegal de agua Doñana se seca. Sin duda se trata del problema más grave al que se enfrenta el Parque en este momento, pero no es el único.

Una sombra que ha reaparecido ha sido la de una carretera que podría cruzar el Parque. Se trata de un viejo proyecto que ya se desechó hace años, precisamente por su impacto ambiental, pero que vuelve a la actualidad por las promesas electorales del nuevo Presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno. En campaña electoral prometió que construiría la autovía entre Huelva y Cádiz, y para ello tiene que cruzar Doñana.
Así que no pinta bien para este humedal tan emblemático, que quizás se haya convertido sin quererlo en el nuevo símbolo de la lucha por la Naturaleza en España. El reto es grande: hay que salvar Doñana. Si no conseguimos salvar Doñana, nuestra Naturaleza en su conjunto estará condenada.