Opinion · EconoNuestra

Economía circular e Industria 4.0

José Luis Llorente
Ingeniero Superior de Minas y miembro de EconoNuestra.

Para los aficionados a la náutica, y en concreto a la náutica transoceánica – un deporte muy duro y peligroso y con una mínima presencia en España, al contrario que en otros países de más al norte de Europa -, Ellen Patricia MacArthur, Dama del Imperio Británico y de la Legión de Honor francesa, no es sólo la reina de los mares, es más que la emperatriz absoluta.

Entre sus hazañas está un récord femenino en la TRANSAT Plymouth – Newport en 2000, un segundo puesto absoluto en la Vendée Globe de 2000 – 2001 (la regata más difícil del mundo: en monocasco, en solitario, sin escalas y sin asistencia), otro récord femenino en la TRANSAT Nueva York – Cabo Lizard en 2004, y, sobre todo, el récord mundial absoluto de circunavegación en solitario en trimarán de 2005, que estableció entonces en 71 días y algunas horas.

Esta impresionante mujer, de clase media – sus padres eran profesores – y que tuvo muchas dificultades para conseguir barcos competitivos – entre otras cosas por su género -, tras retirarse en 2009, anunció su intención de dedicarse a analizar el uso de la energía y otros recursos naturales en la economía global.

Y puso en marcha la fundación que lleva su nombre www.ellenmacarthurfoundation.orgque hoy en día es un referente en el análisis y desarrollo de la economía circular.

Economía lineal y circular.

La economía global hasta ahora se ha basado en un modelo linealde obtención de recursos naturales, elaboración de productos, venta y uso de estos, y desecho de los productos una vez usados. Este modelo no se ha empezado a cuestionar hasta hace muy poco tiempo – hasta el último cuarto del siglo pasado – cuando se empezó a medir la baja eficiencia que dicho modelo: generación de altos volúmenes de desechos no reciclados (los plásticos de los océanos son el mejor ejemplo), defectos de la cadena de suministro (el 30% de la comida no se consume en el mundo desarrollado), o escasa utilización de productos de difícil obtención (más del 90% de los vehículos están parados en cualquier momento).

También existen otros riesgos asociados al alza del precio de los recursos materiales al ser cada vez más escasos, cosa que no pasaba en el pasado siglo por los sucesivos descubrimientos de yacimientos de todo tipo, y a los peligros crecientes de ruptura de suministros por la procedencia de los recursos de países en riesgo de guerra.

Adicionalmente, en los últimos años se ha llegado a un consenso (salvo contadas y, por ello, flagrantes excepciones) sobre el deterioro que se está produciendo en el medio ambiente, del riesgo de agotamiento de los recursos naturales, de la asimetría en la ubicación geográfica de los mismo (obtenidos en el tercer mundo y consumidos en el primero) y, como consecuencia de la implantación de mecanismos de corrección a través de la regulación, como los mercados de emisiones de CO2.

Por todo ello se está planteando crear un nuevo modelo económico a nivel global: la economía circular, que trata de ser un modelo desacoplado del consumo de recursos limitados y diseñado para ser restaurador y regenerativo, siendo capaz de crear trabajo y riqueza al tiempo que minimiza el impacto medioambiental.

La cuarta revolución industrial o la Industria 4.0.

La invención de la máquina de vapor en el siglo XVII y su aplicación a distintas industrias, como minería, transporte, telares y otras manufacturas, supuso la primera revolución industrial y se basó en las nuevas tecnologías mecánicas y termodinámicas. El siglo XIX incorporó la electricidad a la industria y permitió la aparición de las cadenas de montaje. A partir de 1970 los avances en computación y automática supusieron la tercera revolución industrial.

La cuarta revolución industrial, llamada también Industria 4.0 consiste en la creación de “factorías inteligentes” capaces de interconectar los mundos físico, biológico y digital. Para ello deben ser capaces de integrar y coordinar tecnologías ya existentes y en desarrollo como las siguientes: inteligencia artificial, sistemas cibernéticos, minería (big data) y analítica de datos, computación en la nube, ciberseguridad, modelos y simulaciones 3D, realidad aumentada, internet de las cosas (IoT), integración de sistemas heterogéneos, robots autónomos, manufacturación aditiva (3D), nanotecnología, biotecnología, neurotecnología y computación cuántica.

Las grandes promesas de esta nueva revolución industrial en ciernes son tan grandes como los riesgos que conlleva en aspectos como la pérdida de empleo, el aumento de la concentración de riqueza y de la inequidad, las nuevas necesidades de conocimiento no alcanzables por todos los trabajadores y, sobre todo, el impacto, directo e indirecto, de las nuevas tecnologías en el medio ambiente y los recursos naturales. Tomando el ejemplo del coche eléctrico: la reducción de contaminación por su uso en la ciudad puede ser mucho menor que la contaminación que se genera para producir la electricidad con la que se recarga o las baterías que necesita.

La Industria 4.0 promete un incremento enorme de la productividad, que en un marco de crecimiento potencial ilimitado, supondría un aumento de la riqueza, la cual, eventualmente bien repartida, provocaría una importante mejora de la sociedad en su conjunto.

Pero dicho crecimiento ilimitado no es realista. Hoy en día sabemos que los recursos son limitados, algunos de ellos están al borde de su desaparición y el incremento de la producción tiene unas importantes externalidades que no se han tenido en cuenta hasta hace muy poco. Además, los aumentos de productividad pueden ser engañosos en términos de consumo global de materias primas, como refleja la paradoja de William Stanley Jevons(1835-1882) que, analizando el consumo del carbón tras la introducción de la máquina de Watt, concluyó que un aumento de la eficiencia en el uso de un recurso no conlleva una disminución del uso total del mismo, sino un aumento de las actividades que lo consumen.

En términos más sencillos: la cuarta revolución industrial puede conducir a una aceleración en la sobreexplotación de los recursos naturales que nuestro planeta no se puede permitir.

 La economía circular como solución.

Antes de entrar a desarrollar qué es y cómo se articula, es conveniente comentar que este concepto es una evolución de otros mucho más antiguos, como la economía biofísica de Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1994)o la economía de estado estacionario de John Stuart Mill (1806-1873). Estas propuestas corrigen las conclusiones de la economía tradicional, que emplea modelos teóricos idealizados, adaptándolas a la realidad de las limitaciones del entorno físico en el que vivimos.

La economía circular, a partir de las raíces ya comentadas, se desarrolla entre 1970 y 1990, a partir del concepto de Walter R. Stahel (1946-)de “de la cuna a la cuna” (cradle to cradle) por oposición a “de la cuna a la tumba” (cradle to grave) que define la vida de los recursos naturales en la economía lineal.

Y no es una opción ideológica. Aunque la economía biofísica es actualmente conocida como economía ecológica, son muchas las empresas y organizaciones que están ya comprometidas con el modelo de economía circular. Y la Comisión Europea está impulsando la introducción de la energía circular con fondos asignados del programa Horizonte 2020.

La economía circular reemplaza el concepto de “fin de vida” de los recursos por el de restauración, impulsa y prioriza el uso de energías renovables, elimina el uso de productos tóxicos (que además dificultan la reutilización) y aboga por la minimización de residuos, todo ello a través de un diseño más avanzado de materiales, productos, sistemas y modelos y procesos de negocio.

La economía circular se basa en tres principios:

  • Preservar y mejorar el capital natural controlando los recursos finitos y balanceando los flujos de recursos renovables.
  • Optimizar los rendimientos de los recursos mediante la circulación de productos, componentes y materiales al máximo y el mayor número de veces, tanto en el ciclo industrial como biológico.
  • Impulsar la eficiencia del sistema reflejando las externalidades negativas y eliminándolas.

La puesta en práctica de estos principios se concreta aplicando las siguientes políticas:

  • Diseño sin residuos: Los materiales biológicos no tóxicos se reintegran al medio ambiente mediante el compostaje o digestión anaeróbica y los materiales industriales (polímeros, aleaciones y otros) están diseñados para ser recuperados y reutilizados con la mínima energía y la máxima calidad.
  • Diversidad para crear elasticidad: La naturaleza ha desarrollado gran flexibilidad a través de la variedad, modularidad y adaptabilidad de múltiples sistemas imbricados entre sí. Este modelo debe ser llevado a la industria. La uniformidad globalizada de los sistemas industriales les hace rígidas e inestables.
  • Uso de energías renovables: Las energías no renovables (como el consumo de materias primas) deben ser penalizados ya que son el verdadero cuello de botella de nuestra sociedad y nuestra economía.
  • Pensar en sistemas: Es necesario analizar las relaciones con la infraestructura, el entorno, el contexto social y el medioambiente, y las realimentaciones entre estos elementos. Esto conduce a modelos no determinísticos que no son abordados por la economía lineal actual.
  • Los precios deben representar los costes reales: Deben aflorarse los costes de las externalidades negativas y tenerse en cuenta, eliminando subsidios perversos y aplicando sistemas impositivos acorde con esas externalidades.

Conclusión

En mi opinión, la cuarta revolución industrial será circular o no será. Desarrollar una nueva robótica, el internet de las cosas, o la nanotecnología a nivel global y masivo no será posible sin una previa evolución hacia una economía circular. De otro modo alcanzaremos mucho antes unas carencias importantes en materias primas y energía, así como una profusión insoportable de residuos no reciclables y de conflictos sociales y bélicos.

Ellen MacArthur siempre ha sabido escoger los mejores rumbos en sus largas y complejas travesías. Creo que es una muy buena idea seguir su estela.