El tablero global

Guantánamo, el gran engaño de Obama

El próximo 22 de enero se cumplirán dos años desde que Barack Obama rubricó, en una solemne ceremonia en el Despacho Oval, su directiva presidencial disponiendo el cierre de la ilegal prisión militar de Guantánamo "lo antes posible" y "no más tarde de un año". En ese acto al que invitó a los más importantes dirigentes políticos estadounidenses, y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, el presidente de EEUU firmó otras tres órdenes ejecutivas disponiendo la clausura de las cárceles secretas de la CIA (para entonces, un centenar) y prohibiendo la tortura de los sospechosos de terrorismo, así como su encarcelamiento indefinido sin garantías procesales. El día anterior ya había anunciado el cese de las actividades de las "comisiones militares" creadas por la Administración Bush para escenificar remedos de consejos de guerra contra los reos de Gitmo, en vistas orales sin abogados defensores ni procedimiento judicial.

La normativa presidencial con la que Obama inauguró su mandato proclamaba "el respeto de las obligaciones de Estados Unidos con los tratados internacionales, incluida la Convención de Ginebra" que protege a los prisioneros de guerra.

Esas fueron sus palabras... por escrito.

Los hechos, hasta la fecha, son:

La base aérea norteamericana de Bagram, en Afganistán, sigue siendo el mayor centro de detención del mundo de reos sin derechos legales ni abogado defensor, muchos de los cuales continúan sometidos a meses de duros interrogatorios sin que sepan si permanecerán presos el resto de su vida ni los crímenes de los que se les acusa.

Los estadounidenses que cometieron y ordenaron las torturas han sido exonerados por el propio Obama, prometiendo a los agentes de la CIA y a los letrados de la Administración Bush que diseñaron esos tormentos (como Jay Bybee, hoy magistrado federal de apelación) que siempre quedarán impunes sus crímenes de lesa humanidad, algo que viola todos los principios de la legalidad internacional.

El presidente también ha autorizado que prosigan las extraordinary renditions (entregas de prisioneros, a menudo cautivos por haber sido secuestrados en operaciones ilegales de espionaje, a dictaduras aliadas donde se sabe que van a ser torturados) y ha encargado al Departamento de Justicia que elabore los instrumentos legales necesarios para que decenas de reos de Guantánamo permanezcan presos para siempre, sin ser jamás juzgados, y que se creen nuevas "comisiones militares" con idénticas funciones que las anteriores, aunque maquilladas para que no parezcan tan arbitrarias a los ojos del resto del mundo.

¿Es de extrañar que Obama incumpla tan flagrantemente sus compromisos, escritos, de cerrar Guantánamo y de respetar los derechos humanos y las leyes internacionales? No, lo que sorprende es que muchos sigan creyendo que es progresista.