El tablero global

Un amigo americano que lo es de casi todos

Zapatero por fin tiene un amigo sentado en el Despacho Oval. Pero no debería dejarse llevar por la euforia. Pues parece que todos los líderes mundiales creen poder convertirse en el favorito del carismático presidente afroamericano, y que este está presto a entregarse en cuerpo y alma a cada uno de los gobernantes que le persiguen y le adulan.
Con el británico Brown le unen la lengua, la ideología y las recetas financieras; con el francés Sarkozy, el carácter decidido e impulsivo; con Merkel, los intereses comunes de dos de las locomotoras económicas del planeta... Y si con algún estadista los puntos de encuentro son remotos, Obama es un maestro en encontrarlos, para tender puentes hasta a los rivales más recalcitrantes.
Ahí radica su magnetismo, una inteligencia emocional que parte del principio de que el interés colectivo también beneficia a EEUU. Obama sabe que solo no podrá salir de esta crisis, ni superar a sus contrincantes. Es consciente de que el que sabe vencer es el que no necesita luchar para conseguirlo.
Le tendremos como amigo. Pero siempre en función de que la relación sea provechosa para EEUU. Y la verdad es que otros socios pueden ofrecerle más a cambio.
Por eso fue extraordinario que Obama dedicase tanto tiempo y deferencias a ZP.