Tierra de nadie

El Rey, obligado a dar ejemplo

En vista de que muchos niños dudan entre pedir sus juguetes a los Reyes o a su yerno, que va sobrado, Zarzuela tiene previsto hoy dar cuenta de cómo se distribuye la asignación al jefe del Estado y a su familia que se incluye en los Presupuestos del Estado. El desglose sólo afectará a una pequeña partida de cerca de 8,5 millones de euros, ya que la Corona se financia indirectamente desde el Ministerio de la Presidencia y el de Exteriores, además de las contribuciones que Interior, Defensa y Hacienda realizan para el sostenimiento del Cuarto Militar del Rey, la Guardia Real y para cubrir los gastos de seguridad y coches oficiales. Su cuantía exacta se desconoce.

Se trata, en cualquier caso, de un pequeño gesto de transparencia que hasta los sectores más monárquicos han aplaudido, lamentando, eso sí, que pueda vincularse al escándalo que protagoniza Iñaki Urdangarín, aunque es más que probable que sin sus andanzas se habría mantenido la reserva que ha velado esta información durante más de 30 años. Desde estos mismos sectores se asegura que tenemos una de las jefaturas del Estado más baratas de los países de nuestro entorno, una afirmación que al resto le gustaría compartir con datos objetivos y no como un dogma de fe.

Reducir a estrictos términos de rentabilidad económica la pervivencia de esta institución medieval quizás nos pondría a todos de acuerdo, ya que es evidente que un Rey y su atrezzo visten mucho, y las bodas, comuniones, bautizos, devaneos y hasta los ceses temporales de convivencia habidos en su familia, salpimentados de gasas, tules y escotes palabra de honor en las revistas del corazón, son excelentes campañas de promoción para el turismo amante de lo retro.

Para llegar a ese consenso no es bastante con publicar los sueldos y las pagas extras. Desnudarse no consiste en quitarse las gafas. Son necesarias las mismas declaraciones de bienes que se exigen a cualquier alto cargo. Los contribuyentes, que no súbditos, han de conocer el patrimonio de los miembros de la Casa Real, su procedencia y sus variaciones año a año. No asusta la riqueza sino la inmoralidad.